¿Qué habría pasado? ¿Cuál sería ese motivo por el que Serena no podía casarse?
Las mejillas de Serena se sonrojaron como un tomate maduro con la afirmación de Mina y su mente viajó a aquella noche en donde su hermana Mina la había citado cerca del río para hablar sobre un tema importante, con la escusa de que las paredes tenían oído y boca.
Serena estuvo esperando bastante tiempo, pero su hermana nunca llegó. Lo que Serena no sabía es que todo era parte de un plan perfectamente trazado.
Esa noche hacia demasiado calor para su gusto, así que sin pensarlo dos veces e imaginando que nadie rondaría esos lugares a semejante hora, decidió bañarse.
Aunque el agua estaba bastante helada, Serena pudo calmar su acalorado cuerpo. Estuvo sumergida un rato hasta que una voz familiar se escuchó en medio de la tranquilidad de la noche.
—Al parecer los rumores eran ciertos— dijo la voz ronca y aterciopelada de Darien. Serena se tensó con solo oírlo y al momento recordó que estaba en el río ¡Desnuda!
—¿Por qué no me contaste que te casas mañana?— dijo con cierta melancolía mientras se sentaba en una roca, pues aunque a él le dolía ese matrimonio también estaba el suyo propio.
—Darien, hace tiempo que dejamos de hablarnos. No hay motivo para que yo te invite, los dos sabíamos que lo nuestro era una mentira— dijo recordando con dolor aquella conversación que había escuchado en casa de los Chiba.
Serena se tapaba sus senos, pero podía sentir la mirada penetrante de Darién en todo su cuerpo, aunque fuera de noche sentía que podía ver su desnudez.
—Una vez me dijiste que te casarías por amor ¿Acaso te enamoraste de él?
Ella no negó pero tampoco asintió. Darien se levantó de su improvisada silla de roca y caminó hasta el río mientras se quitaba la ropa y se quedaba sólo en calzoncillos.
—¿Q-qué haces?— ella rápidamente se alejó, esa situación le producía nerviosismo y el hecho de estar a tan pocos metros de Darien, y sin ropa, no ayudaba mucho.
—Intentó refrescarme igual que tú. Esta noche hace demasiado calor— respondió Darien.
Darien no estaba consciente de sus acciones, su cuerpo se movía por sí solo, aunque su mente le decía que tomara sus cosas y se fuera.
Con cada paso que Darien daba para acercarse a ella, Serena daba otro hacia atrás intentando alejarse de él.
—No me temas. No te haré nada— le dijo Darien para tranquilizarla.
Serena se descuidó y pisó mal una roca muy resbalosa, si no fuera porque el muchacho la sostuvo velozmente ahora estaría inconciente, pero en ese momento fue tan fuerte el tirón que sus cuerpos chocaron haciendo contacto uno con el del otro.
Ella sintió algo muy duro un poco más debajo de su vientre pero ni siquiera quiso averiguar de qué se trataba.
Él, sentía que su hombría se elevaba y se endurecía un poco. Si ella con tan sólo tomar el té le había provocado miles de sensaciones, tenerla así, piel con piel, era algo que le provocaba aún más.
Serena no tuvo mucho tiempo para reaccionar ya que los labios de él buscaron con desesperación, pasión y ganas los de ella.
Serena en su cabeza no sabía qué hacer, pero su cuerpo mandaba y le correspondió a aquel tan necesitado beso.
—Darien— gimió ella, colocando sus manos en el pecho de él.
En la mente de Darién se hizo presente la promesa de fidelidad que le había hecho a Rei, pero con Serena besándolo le era tan complicado cumplirla, en ese momento se olvidó de todo, de Rei, de sus padres, de sus problemas, en lo único en lo que se podía concentrar era en ella, en su amada Serena.
Para ambos los besos ya no fueron suficientes, él con su lengua fue recorriendo hasta llegar al inicio de los senos y se detuvo, aunque el agua no le llegaba un poco más arriba de las caderas, al contemplar aquellos dos cerros, se relamió los labios y siguió con su labor.
Los mordisqueo, los besó y los lamió.
Serena sólo daba suspiros y gemidos de placer y lograba escuchar los de Darien, lo que hacía más sensual aquel acto. Pero ella poco a poco se comenzó alejar porque ellos no debían estar en ese momento así, tenían que estar lo más lejos posible uno del otro
—¿Qué ocurre?— preguntó él, aunque estaban en el agua bastante fría, su miembro no se calmaba y palpitaba cada vez más rápido —¿Hice algo mal?
—No debemos hacer esto. Mañana me caso y tú tienes a tu prometida— lo dijo con tanto dolor en su voz que el mismo hombre que estaba delante de ella lo podía sentir.
Él estaba harto, amaba a esa mujer y quería hacérselo notar, desde que ambos se habían separado había pasado cada maldito segundo lamentándose de no haber hecho nada y haberla dejado ir. Pero eso no iba a pasar hoy.
—Rei, ella en verdad te ama— dijo Serena en susurró. Darien se dió un golpe mental y por primera vez en su vida quería que su palabra no significara nada —Espero verte mañana— ella caminó hacia la orilla pero unos fuertes brazos la sujetaron de la cintura, él enterró su cabeza en el espacio del cuello y hombro de Serena, susurrándole —Dime que no quieres estar conmigo, dime que no me quieres, dime que no me amas y te dejare ir.
A ella le costó tanto analizar esas palabras, le fue tan difícil pero esta tenía que hacerlo por la salud mental de ambos.
—No quiero estar contigo, no te quiero y no te amo— intentó hablar lo más neutra que pudo pero la siguiente acción la sorprendió.
Él la hizo girarse y la tomó de la cara para que le mirara y le exigió —Ahora dímelo mirándome a los ojos y te irás, y no volverás a verme nunca más.
Una promesa que él difícilmente tendría que cumplir si Serena así lo deseaba.
Ella lo miró a esos ojos negros, que desde el primer momento la derritieron.
—N-no quiero….
Serena se derrumbó, las lágrimas comenzaron a caer libremente por sus ojos surcando sus mejillas y chocando contra el río, una lágrima parecía tan insignificante ante esas corrientes.
Darien la atrajo un poco más hacia él, la apretó con un poco de fuerza sobreprotectora contra su pecho y ella lo abrazó, esa noche por fin se unierían dos almas, que el destino y el orgullo intentaban separar.
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La viuda negra
FanfictionMúltiples matrimonios terminados en tragedia. ¿Que hará serena para evitar que el chico indicado muera esta vez?
