Capítulo 19

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Darien sujetó de forma tierna la barbilla de Serena para obligarla a levantar su rostro y así poder ver esos expresivos ojos azul cielo que tanto le gustaban. Como el primer beso, uno nuevo fue cargado de pasión y deseo.

Ella con miedo aún, rozaba levemente el pecho del hombre que tenía en frente. Este que se dió cuenta de la tierna y torpe acción de Serena y no pudo más que sonreír.

—No tengas miedo— le calmó él —me gusta cuando me tocas, me haces sentir miles de sensaciones que nunca había experimentado— Darien tomó la delicada mano de su amada, la llevó hasta su pecho, y después la condujo desde ahí hasta el ombligo, pero justo en ese punto, ambos se detuvieron. Ella cerró los ojos al sentir la piel de joven.

—Te amo— le susurró Darien en su oído para que solamente Serena escuchara y supiera que su primer "te amo" sincero fuera dirigido para ella.

Las manos de Serena comenzaron a recorrer la espalda del hombre y este le besaba los hombros. Ella quiso experimentar y bajó su mano un poco más abajo de donde el agua los tapaba.

Serena se sorprendió u poco al sentir algo un poco más duro y sus mejillas al momento se sonrojaron, observó la cara de placer de Darién y siguió tocando la parte más viril del joven. Primero por encima del calzoncillo, posteriormente, lo retiró un poco y con la palma de su mano comenzó a acariciarlo.

Darien sintió un vaivén lento y suave, que para él era la tortura más placentera. Echó su cabeza para atrás mordiéndose el labio inferior para contener un grito de placer pero de sus labios brotó el nombre de su amada con una voz ronca y aterciopelada.

—Sí, sigues así te juró que no podré resistir más— confesó. Darien tenía claro que si Serena seguía con esas caricias no aguantaría mucho, por eso le quitó las manos de ahí y las enredo en su cuello.

—¿No te gusto?— ella se sorprendió por la acción de él y se avergonzó un poco por su inexperiencia —¿Lo hice mal?— con mucha pena se hundió en el pecho de él y Darien se rió de forma tierna.

—No digas eso Serena. Tu provocas en mí una y mil sensaciones, pero si seguías así no duraría mucho— nuevamente le hizo que le mirara y ambos se perdieron en los ojos del otro.

—Darien, yo... nunca he... estado con... ningún hombre...— soltó su declaración con miedo —No sé qué hacer bien o como darte placer y tengo miedo, pero tampoco quiero que hagas todo tú solo.

Esa confesión le había sorprendido a Darien, pero en cierta parte le había gustado, sabía que él sería el primero en hacerle el amor y en mostrarle aquél mundo de placer y excitación.

Ambos jóvenes se acercaron de nueva cuenta y comenzaron una serie de besos, pero esta vez con calma.

—No te preocupes— dijo él, pero sin esperar respuesta la besó nuevamente transmitiéndole confianza en ese beso.

Ya no soportaba mucho, Darien quería sentirse dentro de ella, la sujetó de los glúteos y la elevó un poco para que ella cruzara las piernas alrededor.

Con mucho cuidado puso su miembro en la entrada de ella.

—Te dolerá un poco— aunque él nunca estuvo con una mujer virgen, esto le hacía más complicado tratarla. Se besaron nuevamente.

Ya adentro, él sintió que rompía una barrera, mentalmente sonrió, la cara de Serena mostraba miedo, él la besó para que se calmara y se relajara.

Ella se acostumbro al miembro de Darién dentro de ella y se comenzó a mover con lentitud, sintiendo dentro de ella una sensación maravillosa y placentera.

De pronto, todos los problemas que tenían, aquellas conversaciones escuchadas tras la puerta, los rumores, las maldiciones y todo lo demás se convertían solo en un agrio recuerdo.

Ambos se movían rápidamente, sus alientos chocaban y el cansancio entre los dos era más notorio cada vez pero ninguno quería dar tregua a esa guerra de placer que enfrentaban en aquellas aguas que para ellos ya no estaban tan frías ni tan mansas.

—Esto debe terminar aquí— Darien retiró su miembro de ella con un poco de desgano porque quería que ella sintiera su liquido dentro, pero también sabía que eso traería consigo el riesgo de que Serena quedara embarazada. Inmediatamente ella le hizo caso, pero le miró con cara triste —No es porque no quiera seguir…— jadeó Darien del cansancio —pero si seguía hubiéramos llegado al orgasmo, me hubiera corrido en ti y probablemente hubieras quedado embarazada.

Serena sabía perfectamente de lo que hablaba, ya que unos días atrás había tenido una conversación con Mina sobre relaciones sexuales.

Ambos salieron del agua y se vistieron, aunque entre juegos les fue bastante difícil y hubo mucha tentación de por medio.

—Espero que mañana asistas a mi boda— agregó Serena con una sonrisa burlesca, sabiendo que él se negaría.

—Si voy, quizás me atreva a robarme  a la novia— dijo Darien siguiéndole el juego, a lo que ella se puso seria.

—Lo que hemos vivido hoy fue hermoso pero tiene que quedar como un recuerdo— Serena se colocó su últimas prenda, giró su rostro hacia el de Darien y se despidió de él quizá para siempre —Adiós Darien.

Tal vez ya era una costumbre de él detenerla del brazo pero nuevamente hizo la misma acción.

—Seamos amantes— le propuso él, con un tono serio —Ninguno ama a la persona con quien está, mañana te casas, eso es inevitable, y yo también tengo que cumplir con mi palabra.

Esa era la triste realidad para ambos, aunque hubieran pasado momentos maravillosos uno junto al otro el destino no los querían unir.

—Todas las noches nos podemos juntar aquí— la trajo consigo y la abrazó con fuerza con miedo de perderla pero ella con lentitud se separó.

—Soy la "Viuda Negra" ¿Recuerdas? mi marido morirá mañana en la noche— Serena intentó sacar alegría en un momento tan incómodo —pero no podemos hacerle esto a Rei, ella en verdad te ama— ella agachó la cabeza con decepción, y en ese momento se odio a sí misma, pues en el fondo ella conocía el secreto de Rei.

—Adiós Darien.

Ella comenzó su camino por la espesura del bosque, desapareciendo de la vista de él.

La viuda negraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora