¿Qué había sido eso?
No sería la primera vez que me pregunto eso, y presiento que no será la última.
Me había quedado tan impactada que no reaccioné a tiempo para detenerla, aunque fuera una ilusión de mi cabeza, sería agradable hablar con otro humano. Y sé que estaría hablando conmigo misma, a veces la mente es la más cruel de todas.
Estaba cansada, cansada de ver cosas que no deberían existir o por lo menos que no debería ver. Y lo peor de todo: no estaba dentro de mi control. Nada lo estaba, todo pasaba sin que yo pueda detenerlo o cambiarlo, era como la corriente de un río llevándome sin reparos.
Ya había sido suficiente de ser llevada por la corriente.
-¿Cómo mierda se limpia ésto? - dije frustrada, por enésima vez pasando mis manos en el uniforme y claro, sin lograr nada.
-Creo que está peor que antes.
Daba asco la forma en que la sopa, el tofu y parte de mi postre, se habían embarrado en la tela semi blanca. No es como si antes estuviera muy limpio que digamos.
Ya rendida, me levanté y junté mi bandeja, con lo que había quedado de los platos.
¿Me cobrarán por ello?
Espero que no.
Sin pensarlo mucho y ateniéndome a las consecuencias, entré a la cafetería lentamente y con la mirada gacha. Las risas o murmullos divertidos no tardaron en llegar, y no los culpo, yo también me hubiera reído.
Dejé penosamente la bandeja y me dirigí lo más rápido que pude a cualquier lado menos éste.
-Puedes limpiarte en los baños, pero no creo que quieras ir ahí, - me sobresalté, un carnero con un pelaje muy... Hermoso, me habló por detrás en el pasillo -me dijeron que es un puterío.
¿Eh?
Ya me acostumbré a qué los japoneses usen insultos como "bastardo" o "mierda" pero... ¿Tan vulgar? Bueno, no soy quién para hablar, pero ese término me parece tan denigrante.
Además ¿Por qué me estaba hablando? ¿Qué quería de mi? ¿Acaso venía a molestarme?
-Te recomiendo las cocinas, ya sabes, nadie va ahí.
¿Las cocinas? ¿No estaban detrás de la cafetería? Al parecer vio mi confusión, porque resopló y procedió a explicarse.
-Quedan en el cuarto piso, dónde están los salones recreativos. - me miró como si eso fuera lo más obvio -Vé ahí y límpiate, hueles horrible.
Arrugué la nariz ofendida, se notaba que este tipo era un engreído de mierda.
Le iba a contestar, pero ya se estaba yendo con una chica de por ahí.
-Imbécil. - mascullé, apretando los puños y alejándome hasta donde me dijo.
Escuché pasos rápidos, así que volteé y ví al carnero, corriendo con la chica de antes detrás suyo, furiosa. Me lanzó algo a los brazos gritando "¡Ten!" Y la pareja desapareció por las escaleras.
Suspiré y ví que me había tirado, un pote de ramen instantáneo con una notita color rosa con corazones que decía, con letra tosca:
"Para Karla, por una semana juntos"
Oh, ahora entiendo por qué gritaba "¡Me llamo Luz, y empezamos a salir ayer!" completamente furiosa.
-Bueno, comida gratis es comida gratis. - me encogí de hombros, teniendo un almuerzo.
Subí las escaleras hasta el cuarto piso, y habían carteles en dos puertas contiguas.
"Herbívoros" y luego "Carnívoros", con otro cartel más grande arriba de las dos puertas "cocina/comedor"
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Hajin
Adventure«¿Qué pensarías, si un día, despiertas en un cuarto oscuro y frío? ¿Y... si ese cuarto oscuro y frío es tu hogar?» Sora se enfrenta a grandes problemas en una sociedad de animales antropomórficos, dónde tanto carnívoros como herbívoros convive...
