23. Ya no son niños

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Después de terminar de ordenar mis cosas, -no todas, claro- me dormí sin siquiera ponerme la pijama o arroparme con las mantas. Supongo que estaba muy cansada mentalmente.

Habían sido muchas cosas en muy poco tiempo; tenía mis sospechas sobre mi beca, o más bien, sobre todo.

¿Por qué había sido asignada a la Academia Cherryton en primer lugar? Los demás niños iban a escuelas normales, el chico alce asistía a Cherryton porque él se había ganado la beca con su exelente promedio en otra escuela, una normal.

La insistencia del director solo hizo poner a flote lo evidente, alguien me quería ahí.

Se me venia a la cabeza el horrible, operadísimo y raro León, que es intendente de la ciudad. Aunque solo lo ví una vez -para mi suerte- y solo fué para mostrarse a la prensa como alguien bondadoso.

El estado no se pondría a gastar dinero así como así solo por una persona, tampoco es como si le dieran mucha atención a los híbridos.

-Tengo hambre.

Me había despertado como de costumbre, entre sudor y respiraciones agitadas, con el amanecer recibiéndome.
La habitación estaba fría, con lo grande que es, no me sorprende.

Se veía deprimente, todo vacío de un lado y cajas al lado de la cama que era bastante grande. Pero no me quejo, todo esto termina siendo gratis, hasta mis comidas.

Y esto lo voy a aprovechar.

Me puse el primer conjunto que saqué del closet y me miré en el reflejo del ventanal, me volví a cambiar, no soy como esos personajes que eligen cualquier cosa al azar y les queda perfecto.

Usé mi mejor ropa, un pantalón jean bastante grande con una sudadera azul.

Apliqué protector solar factor ochenta en mi cara y cuerpo como todos los días, si no lo hacía me saldrían ampollas.

Mi pelo decidí mejo dejarlo así, seguro que si lo tocaba se arruinaría.

Respiré para calmar la ansiedad que me estaba dando la idea de salir al pasillo sin estar acompañada, pasar al lado de un grupo de adolecentes era uno de mis miedos.

-Fuu... Calma, solo irás por el desayuno y luego vuelves a la habitación. - me dije mentalizándome con la tarea.

Para no hacerla más larga y repensar todo, abrí la puerta encontrándome con un pasillo solitario.
Suspiré con alivio y cerré mi puerta con llave para luego caminar a las escaleras.

Las bajé casi corriendo, tampoco me encontré con profesores en el camino.

Encontrar la cafetería no sería un problema, habían mapas de referencia, -además del que tenía en mi bolsillo- en distintos puntos del campus, uno muy grande a decir verdad.

Casi todo tenía un aire de "ricos" a mi parecer, había fuentes y parques repletos de césped y árboles perfectamente podados.

Lo que no me esperé fue la cafetería.

Uno ya se imagina algo cuando le dicen "Cherryton" pero, ¿Un árbol que sirve de comedor para los más pequeños?

Las filas se dividían en dos, para herbívoros y otra para carnívoros, no solo eso, un pasillo justamente arriba que era como una réplica en miniatura de la cafetería.

Ni hablar de la comida, habían dos menús que te aportaban todos los nutrientes necesarios.

No di más vueltas y me fuí directamente a la fila para carnívoros, que se jodan los doctores y nutricionistas que me catalogaron como herbívoro, últimamente no me sentía bien.

HajinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora