3. Desinfectante y medicina.

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—Namae, pobre de tí, — dijo un oso hormiguero en el horario de descanso
—Tienes la peor parte, cuidas de un híbrido.

—Calla y termina tu café, — miramos el reloj de pared
—ya casi es hora de volver a trabajar.

—¡Pero vamos! ¿Qué es lo que hace tan especial al niño como para que le den un trato diferente a los de su tipo? — puso las manos en la mesa —Tienes el chisme y te los guardas. — bufó.

Los demás en la sala, en su mayoría enfermeros, prestaron atención a nosotros.

—Ahg, no es nada particular, solo vino con heridas o algo parecido. — dije

—Lo único que hago es ver que coma y listo, no se habla ni juega, hago mi trabajo a diferencia de otros.

Todos soltaron suspiros decepcionados.

—Típico de tí. — escuché a una ardilla metiendo más nueces en sus mofletes —Siempre seria y enojada ¿Sabías que así te haces más vieja?

Todos estallaron en risas.

—La verdad son unos completos idiotas. — respondí, apresurándome en terminar de una vez mi almuerzo e ir a la puerta para seguir con mi turno de una vez por todas.

La única información que se salvó de ese lugar fue que tiene 9 años, lo demás es información confidencial según los policías. Un fastidio.

Narra en tercera persona.

Todos los ciudadanos de Japón amanecieron con la noticia de otro desmantelamiento de un negocio de tráfico de carne como tantos que sucedían a la semana.
Días después rondó una foto que se hizo viral en internet, una extrana criatura fué sorprendida en los pasillos de un hospital. La prensa se volvió loca y pidió respuestas a la policía.

—¿Viste la foto? — preguntó un estudiante de la academia Cherryton a su amigo de la familia de los cánidos.

—¿Qué foto?

—Hay veces que me sorprende lo perdido que estás. — dijo para acercarle el periódico.

El lobo se sorprendió, lo que veía era completamente extraño.

—Da miedo, eh? — rió el perro.

—Creo... —Legosi tenía la misma expresión ida de siempre.

En la foto se observaba una figura lampiña, como los cerdos, pero color pálido. En la cabeza tenía pelaje con unos centímetros de largo, su rostro era lo más raro. Se parecía a los chimpancés, pero con una nariz alargada.

"No sé ve tan extraño..." Pensó el lobo gris.

—¿Legoshi? — llamó su amigo

—Uh?

—Estabas perdido en tus pensamientos otra vez. — el lobo se rascó la mejilla apenado.

Jack negó con la cabeza, su amigo siempre parecía estar en otro lugar cuando hablaban.

—Vamos a llegar tarde a clases. — los dos se apresuraron por los pasillos.

Narro yo

Estos últimos días han sido muy... Estresantes, cada mañana tengo que "responder" preguntas, aunque no voy muy bien que digamos con el tema del habla, confundo palabras o simplemente no sé que decir. Además tampoco es que quiera responderlas, todos me miran con expresiones que no entiendo y lo odio.
Lo siguiente que toca es que me revisen, luego el resto del día es estar escapando de animales curiosos que me dan miedo.

HajinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora