— ¿Renata?
Maratón 7/?
—Es tan buena amiga. No la merezco.
Valentina se sentó a un lado de la cama.
—Eres una gran amiga de Renata. Incluso cuando estaba en mi más ridículo momento en lo que se refiere, entendí eso.
—Una verdadera gran amiga ni siquiera habría olfateado en tu dirección.
— ¿Y a dónde me habría guiado eso? ¿A andar como sonámbulo a lo largo de mi vida?
A pesar de su sentimiento de culpa y miseria, se sintió cálida por sus palabras y la forma en que la miraba. Todavía se sentía como un pequeño milagro para ella que Val la amara de la misma manera que ella la amaba. Entonces vio las flores de Renata por encima del hombro y se desvaneció su sonrisa.
—Llámala, Juls. Si está pesándote tan fuertemente, llámala. Sé que no es lo que quieres, pero tal vez es lo que tienes que hacer para aceptarlo —dijo Valentina.
Ella la miró, mordiéndose el labio. Ella probablemente tenía razón, pero odiaba la idea de tener una conversación tan importante por teléfono.
—No puedes dejar esto de lado para siempre, lo sabes, ¿verdad?
Agachó la cabeza, odiando que pudiera ver a través de sus excusas a su corazón cobarde. Su mano encontró su mejilla, su mano ahuecando su mandíbula.
—Ella te ama, Juliana. Quiere que seas feliz.
—Fuiste suya durante seis años, Valentina. Iba a casarse contigo. No es como si hubiera tomado prestado un par de sus zapatos sin permiso. Tomé prestada su vida.
—Era mi vida, también. ¿No tengo nada que decir en todo esto? ¿Una parte de la culpa? Yo soy la que vine hasta ti en primer lugar. Soy la que te besó y empujó sobre el sofá.
Ella sonrió débilmente a su caballería.
—Yo te besé, idiota, y te arrastré hasta el sofá.
Argumentaron el asunto por unos minutos, lo que condujo inevitablemente a una recreación de los acontecimientos originales… creativamente coreografiado para no lastimarla aún más.
Después, mientras Valentina yacía dormida a su lado, trató de psicoanalizarse a sí misma para llamar a Renata.
Ella sabía que su postergación rayaba en lo patológico a este punto y que cada día que pasaba sólo empeoraba las cosas. Realmente necesitaba zanjar el asunto.
Echó un vistazo a su teléfono en la mesilla de noche, pero no lo levantó.
Nunca se había considerado a sí misma una persona débil.
Se había alejado de su familia cuando tenía diecinueve años, encarando al mundo sólo con el endeble fondo en su cuenta bancaria escolar para mantener al lobo de la puerta. Se había construido un negocio de la nada, creó una vida por sí misma. Sin embargo, por alguna razón no podía enfrentar a esta situación de frente.
—Date un respiro, Juliana.
Volvió la cabeza en la almohada.
—Pensé que estabas durmiendo.
—Y pensé que había conseguido distraerte.
— ¿Es eso lo que fue aquello?
—Entre otras cosas.
Ella sonrió, pero su corazón no estaba en ello.
—No me gusta sentirme de esta manera.
— ¿Culpable?
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EL MEJOR DE MIS ERRORES
FanfictionJuliana piensa que Valentina es una estirada mientras que Valentina piensa que Juliana es una malcriada. ¡Luego los guantes caen y también la ropa! Valentina G!P Está historia no es mía es una adaptación espero lo disfruten.
