Maratón 5/?
Juliana pasó una mano para alisar su falda, luego se inclinó hacia el espejo para revisar si la línea de su labial estaba derecha. La mano que acercó a su boca estaba temblando y formó un puño con él.
Estúpida.
Sólo era una cena. Un puñado de gente que se sienta en la mesa, comiendo comida mediocre. ¿Qué importaba si era en el Savage Club? Ella no daba dos bocinazos por lo viejo, reverenciado y exclusivo que era el lugar.
Pero Valentina sí, y a ella, le importaba. Un montón.
Val trabajó mucho por esto, y ésta noche sería el empujoncito final que necesitaba para ganar la entrada al club. Carvajal diría las cosas correctas a la gente correcta, como siempre lo hacía, y ella haría su mejor esfuerzo para no entrometerse y mantener sus labios sellados.
Tenía nervios. Había pasado la mayor parte de su vida siendo escandalosa. Marcar las líneas iba a llevarle un poco de concentración real.
El timbre del interfono sonó y se apresuró a la puerta principal para dejar entrar a Valentina.
—Pasa.
Los nervios en su estómago se intensificaron cuando la escuchó subir las escaleras. Miró su vestido, preguntándose por cincuentava vez si era lo suficientemente conservador. En realidad, no tenía un récord impecable en esa dirección. Después de numerosas expediciones de compras había elegido un vestido de seda color rojo profundo con una falda entubada que terminaba justo por debajo de la rodilla. Abrazaba sus caderas discretamente antes de levantarse en un corpiño ajustado. Un profundo y estilizado volante formaba un cuello halter.
El escote era modesto al frente, pero su espalda estaba completamente desnuda, una sutil muestra sexy que había decidido en la tienda que era refinado y elegante. Aunque, ahora, no estaba segura.
Si Val lo odia, lo sabré, e iré a cambiarme. Debe haber algo en mi guardarropa que será aceptable.
—Vas a necesitar un saco. Está lloviendo amenazadoramente —dijo Valentina mientras entraba. Detuvo sus pasos cuando la vio, su mirada se deslizó desde la punta de su cabeza hasta las puntas de sus zapatos, entreteniéndose en los mejores lugares entre ellos.
—Hola —dijo Valen, su tono era suave como la seda y sugestivo.
—Hola.
—Te ves imponente. Absolutamente imponente.
—Déjame mostrarte esto primero. —Ella se giró, ofreciéndole su espalda. Se mordió el labio, esperando su respuesta—. ¿Es demasiado?
Ella sintió la calidez de su cuerpo mientras Val se acercaba por detrás. Sus brazos la rodearon, volando sobre la seda. Valen dio un beso en su hombro, y otro detrás de su oreja.
—Vas a causar una estampida. Y tal vez un par de ataques al corazón. Y definitivamente uno o dos divorcios.
Ella sonrió, manteniendo el contacto se giró al mismo tiempo que ella cerró.
—Está bien. Entonces estoy lista.
Ella parloteó todo el camino a Whitefall, cerrando nerviosamente los botones de su abrigo. En un punto, Valentina la agarró y puso una mano sobre la de ella.
—Relájate. Se supone que debe ser divertido.
— ¿Lo es? Pensé que se suponía tener una red de amigos, platicar y cualquier otra cosa que los hombres hacen en sus enclaves solo-para-hombres-con-olor-permanente-a-humo-de-cigarro.
—Como dije, divertido.
Ella sonrió con su broma y se relajó un poco, pero era imposible dejar de lado sus nervios. Quería que esto fuera un éxito para Val. Quería probarle que podía ser tan refinada, con más valor de lo que fue Renata. Se quedó quieta mientras registraba ese pensamiento. Esto no era una competencia, Renata se había excusado a sí misma del campo hace tiempo. Pero incluso si lo fuera, Juliana nunca tendría una oportunidad. La discreción y la gracia nunca habían sido uno de sus fuertes.
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EL MEJOR DE MIS ERRORES
FanfictionJuliana piensa que Valentina es una estirada mientras que Valentina piensa que Juliana es una malcriada. ¡Luego los guantes caen y también la ropa! Valentina G!P Está historia no es mía es una adaptación espero lo disfruten.
