Me despierto, y estiro el brazo sobre el colchón para buscar a Peeta. Pero no lo encuentro.
Abro los ojos de inmediato, y veo que él no se encuentra aquí.
Miro el reloj, y veo que son las ocho de la mañana.
Aún es temprano para que él se haya ido a la panadería. Seguro se fue de la habitación después de que me quedé dormida.
Me levanto, y me doy prisa en vestirme. Bajo las escaleras, y me encuentro con mi madre en la cocina.
—¿Has visto a Peeta? —le pregunto, y ella me mira preocupada.
—No, ¿ocurre algo?
Niego con la cabeza.
—Debo salir.
Tomo el suéter del perchero y me lo pongo antes de cruzar la puerta. Una vez afuera, me apresuro a ir a casa de Haymitch.
Toco un par de veces, y él me abre. Y por la bata de dormir que tiene puesta, adivino que apenas se ha levantado.
—Por todos los cielos, preciosa —frunce el ceño, y se talla los ojos—. ¿Tienes idea de la hora que es?
Lo ignoro.
—¿Peeta se encuentra aquí?
Él frunce el ceño, y me mira con seriedad.
—No —se cruza de brazos—. ¿Qué fue lo que ocurrió?
—Le dió un ataque anoche —le digo—. Pero no pasó nada. Aún así, eso parece haberle afectado. Y parece que ahora me está evitando.
—Ha de estar en la panadería —me dice—. Si quieres puedo ir a hablar con él.
Niego con la cabeza.
—Yo iré.
Alza una ceja.
—¿Segura?
—Si.
—De acuerdo, ve con cuidado. Aquí estaré por cualquier cosa.
Me alejo, y me armo de valor para ir a la ciudad.
No he ido en meses, y me sigue aterrando la idea de que alguien note mi vientre. Pero no tengo tiempo para pensarlo demasiado.
Por fortuna, aún es temprano, por lo que todavía no hay tanto movimiento.
Avanzo con decisión, y empujo la puerta de cristal cuando llego a la panadería.
Ya hay personas formadas, pero a pesar de eso me acerco al mostrador.
—Hola, Birch —lo saludo, y él me mira con sorpresa.
—Katniss, qué gusto verte por acá —me sonríe—. Hace mucho que no vienes.
Intento sonreír.
—Si bueno, descubrí que trabajar en la panadería no es lo mío. ¿Has visto a Peeta?
—Está en la cocina.
—De acuerdo, gracias.
Paso detrás del mostrador, y me escabullo entre los empleados para llegar.
En la cocina hay bastante personas, pero logro encontrar a Peeta en una de las mesas mientras prepara la masa.
Parece estar concentrado en lo que está haciendo, por lo que aprovecho y me acerco a él.
Cuando estoy cerca, él alza la mirada y me ve.
Parece sorprendido, pero más que nada asustado. Supongo que por el asunto del bebé. Suelta la masa, y se me acerca.
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Volver a vivir
FanfictionYa no hay Juegos del Hambre, y la guerra finalmente ha terminado. Ellos volvieron al Distrito 12 y ahora son libres. Pero, ¿de qué manera se le puede encontrar sentido a la vida cuando lo has perdido casi todo? Con muchos días perdidos, ellos cons...
