2: Enemigas

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Después de aquella interesante conversación con Selene descubrí dos cosas.

La primera es que por alguna razón cuando ella estaba sentada conmigo todos eran amables o al menos fingen serlo. Y lo digo por la cantidad de personas que me hablaron cuando ella estuvo la clase entera a mi lado.

Entre ellas estuvo Carla, quien sorpresivamente me saludó mientras Selene me explicaba como quería hacer su trabajo. La clase transcurrió normal, exceptuando el hecho de la chica a mi lado.

En ocasiones tuve que morderme la lengua y el labio inferior para no soltar mis pensamientos en voz alta. La verdad es que Selene podía ser encantadora para muchos, pero la mayoría del tiempo era una completa perra y eso me sacaba de mis casillas. Odiaba cuando se ponía en modo perra mayor y actuaba como si mereciese que todo mundo le besara los pies.

Pero claro, que ella no debía enterarse de eso.

—Escucha Daniela —habló cerrando mi cuaderno de golpe. Aparte la mano del cuaderno y la miré con una ceja levantada.

Ahí estaba, la mirada de víbora asesina que ahorca al que se le acerque por veneficio propio.

—No tengo intenciones de ser tú amiga, eso jamás pasará. Si no tuve esas intenciones años atrás cuando te conocí en la preparatoria mucho menos las tendré ahora —espetó viéndome desafiante—, Mi único interés en tenerte junto a mi hoy era confirmar una sola cosa y ya lo hice —sus ojos se desviaron al asiento delante de nosotras, ahí, Jaden estaba concentrado escribiendo en su cuaderno y cuando menos lo pensé, levantó la mirada viéndome directamente a los ojos—. Le gustas a Jaden y yo quería confirmarlo. Eso era todo.

—Podrías haberle simplemente preguntado —respondí sin pudor—, La verdad a mi el me importa lo mismo que tú. Y déjame decirte que dudo que yo le guste, la verdad.

—Créeme, esa mirada de perro ansioso no se la da a todas. Le gustas y por eso yo tengo que intervenir.

¿Cómo dijo?

Joder y yo que pensaba que tenía su lado tranquilo.

—Jaden y yo estuvimos juntos por casi un año. Antes del receso de verano terminamos, más bien, yo le terminé. Necesitaba concentrarme en mi y por eso decidí tomarnos un respiro, obviamente, no conté en qué cuando regresara a la secundaria fijaría sus ojos en algo tan... insípido.

¿Nos había llamado insípida? Ya está. Pártele la cabeza con la mesa. A ver si así ve lo insípidas que podemos ser.

—¿Me acabas de llamar insípida?

—No corazón, no dije eso. Simplemente digo que... Los gustos de Jaden son exclusivos. Estuvo conmigo así que, te podrás imaginar los estándares que tiene.

—Pero si contigo ha estado media secundaria y mitad de la preparatoria —las palabras salieron de mis labios sin poder detenerlas.

Apreté los labios cuando su expresión falsa cambió a una de enojo y rabia.

Bien dicho.

—Escúchame bien, ridícula de quinta —demandó molesta, apreté mis uñas en mi puño—, No te quiero cerca de Jaden. Te quiero lejos de el, donde no puedas arruinar mi relación. ¿Entendido?

Ella le terminó. No tienen una relación.

—Yo no tengo porque seguir tus órdenes —bufé—, No eres mi jefa.

—Tal vez no lo soy, pero no creo que quieras que todos sepan con quien te encuentras en los recreos, ¿O sí?

Vaya, por lo que veo todos saben sobre nuestro querido Jordan.

Forever | Libro I Donde viven las historias. Descúbrelo ahora