Capítulo 16

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En la cueva, Luis y los demás estaban atendiendo a la chica desmayada de la selva. Jenny le puso un trapo mojado en la cabeza en caso de que tuviera fiebre mientras que Clara sostenía un cuenco de agua para que la chica pudiera beber.

—Si los cálculos no fallan, debería recuperar la consciencia en unos quince minutos. —dijo Toni.

—Espero que esté bien. No soportaría ver a alguien morir así. —dijo Pablo preocupado y asustado al mismo tiempo.

—No te preocupes, Pablo. Estará bien. —aseguró Clara poniendo una mano en el hombro de su amigo.

Entonces, oyeron unos pasos, y se dieron la vuelta para ver a Alex, Pedro y Juan. Luis estaba contento de ver a Alex

—¡Alex! —empezó a correr para abrazar a su amigo pero vio las heridas causadas por el lobo que le atacó, —¿Qué te ha pasado? —preguntó horrorizado.

—No le pasa nada. Solo le ha atacado un animal. —respondió Juan.

Juan ayudó a Alex a sentarse en el suelo mientras Jenny corría a por el botiquín de primeros auxilios y sacó unas vendas y yodopovidona para curar las heridas de su amado novio. Volvió a él y le empezó a poner unas gotas de yodopovidona en las heridas causadas por el zarpazo del lobo rojo, mientras Alex trataba de aguantar el dolor. Juan empezó a vendar las heridas del pecho de Alex ayudando a Jenny mientras Luis estaba un poco asustado.

—¿Qué le ha pasado a Alex? —preguntó.

—Un lobo rojo salvaje nos atacó. Alex se enfrentó a él pero acabó herido. No te preocupes, saldrá de esta. —dijo Juan tratando de calmarle.

—¿Cómo que un lobo rojo? ¿Había un animal peligroso en la selva? —preguntó Jenny horrorizada.

—Eso parece, debe de ser la bestia de la que el hombre del diario que murió aquí debió haber hablado. —dijo Alex jadeando.

—¡No hables, Alex! Tienes que respirar. —le dijo Juan.

Mientras le curaban, Luis y sus amigos Clara y Toni no podían evitar preocuparse por Alex. Siendo el líder, les había ayudado en todo.

—Eh... ¿y la chica? —llamó Johnny, tratando de llamarles la atención para atender a la chica desvanecida.

—Jenny... yo ayudaré a la chica... tú cuida de Alex. Sé que te ama. —dijo Juan humildemente antes de levantarse y ayudar a la chica desvanecida.

Jenny miró sorprendida y sonrojada... no supo cómo supo sus sentimientos a Alex, hasta que Pedro, al oír hablar a su amigo, se acercó a ella.

—Yo... os vi compartiendo un beso, y... lo siento. —se disculpó al confesar.

Jenny y Alex le vieron con cara de sorpresa y se quedaron callados. Ya era inútil echarle la culpa o regañarle por el chivatazo... la chica desvanecida y las heridas de Alex eran ahora un asunto que atender. Además, Alex y Juan ya habían hecho las paces.

—No pasa nada. —dijo Alex, sabiendo perdonar.

Pedro sonrió aliviado y aceptó el perdón. Sin pensárselo dos veces, fue a ayudar a sus amigos a atender a la chica desmayada. Los tres se aseguraron de que el paño que Jenny le había puesto estuviera lo suficientemente húmedo y pudieron ver cómo respiraba tranquilamente. Abrió los ojos y miró alrededor.

—Dónde... ¿Dónde estoy? —dijo con voz debilitada.

—Estás a salvo. —le dijo Johnny, —Te encontramos en la selva y te trajimos a nuestra cueva.

La Isla PerdidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora