Mientras el equipo de Luis consiguió escapar de Sharptooth con la ayuda de Pelaje y Pulga; Tigre y Grillo, que habían tratado de seguir al grupo de Alex guiado por Jack, Smith y Ranches no tuvieron suerte... se perdieron en un frondoso pantano.
—¡Madrecita de mi alma! —exclamó Tigre, —¿Dónde han ido? ¿Habrán sabido que les hemos seguido con sigilo o qué? ¿O es que Alex y los demás ya no nos quieren? —preguntó con cara triste.
—¡¿Pero qué dices?! ¡Corta, corta! —dijo Grillo incapaz de creerse lo que Tigre decía, —¡Serán los listos de los piratas estos que sabrán que les seguimos y nos habrán distraído, nada más! ¡Vamos, es que si me encuentro a los piratas esos, les dejo las caras bien llenas de zarpazos de gato! ¡Cómo los odio! —gritó furioso.
—¿Dónde podemos buscar, quillo? Si tuviéramos alguna pista... —Tigre empezó a pensar.
—A ver, recapitulemos... Los piratas seguían un camino en la jungla hasta llegar a este pantano. Luego... ¡Ah sí, ahora lo recuerdo! La niebla de este pantano nos cegó la vista, quillo.
—Pues eso sí que es mala suerte, quillo. ¿Qué hacemos ahora?
Mientras Grillo pensaba, notaba que el suelo que tocaban sus pies se movía, pero... ¿realmente era hierba o suelo lo que pisaban?
Miraron abajo y vieron que estaban sobre una superficie escamosa y pequeña rodeada por agua.
—Al menos tenemos un lugar fresquito para no mojarnos los pies. —dijo Tigre satisfecho.
Pero se equivocaron cuando, de repente, una cabeza salió del agua. ¡Era un cocodrilo donde estaban pisando!
Grillo y Tigre al ver al fiero y hambriento reptil mirándoles a los ojos, gritaron y saltaron para evitar que la fiera les pegara un mordisco. Aterrizaron en otra superficie pero luego descubrieron que estaban sobre otro cocodrilo.
—¡Hemos caído en un pantano de cocodrilos, miarma! —gritó Grillo alarmado.
—¿Te refieres a esos reptiles verdes y escamosos que todo lo que ven se lo llevan a la boca? —preguntó Tigre.
Pero gritaron y esquivaron de otro salto las fauces del animal para aterrizar en un tronco que flotaba en el agua. Se dieron la vuelta y para su horror, más cocodrilos emergieron nadando hacia ellos. Grillo estaba más asustado que nunca.
—¡Pero bueno, ¿por qué nos quieren comer?! ¡¿Qué les hemos hecho nosotros?! —preguntó aterrado.
—¡Pero qué pesados sois, quillo! —protestó Tigre.
Los pobres gatos siguieron corriendo y saltando troncos y nenúfares, evitando lo mejor posible que los cocodrilos los atraparan con sus dientes. No hubo manera de parar a los hambrientos reptiles que los seguían a la orilla, hasta llegar a un muro de piedra que bloqueaba el camino a los gatos. Se dieron la vuelta y vieron a los cocodrilos acercándose a ellos con un hambre voraz.
—¡Nos van a comer, quillo! —gritó Grillo en pánico.
—¡Pensar que me van a comer a mí primero me da un repelús! —añadió Tigre temblando de miedo.
La mayoría de los cocodrilos mostraron que lo que dijo Tigre era cierto: se acercaron a él para comérselo primero antes que a Grillo.
—¡Ay madre! ¡Igual vas a tener razón! —exclamó Grillo, —¡Te eligen primero a ti porque te ven jugoso y gordo!
Oír la palabra "gordo" hizo que Tigre frunciera el ceño y se enfadara.
—¿Gordo, yo? ¿Estás diciendo que estos reptiles cabezas de chorlito me están llamando gordo? ¡¿A mí, que soy ancho de huesos?! —preguntó furioso mirando con rabia a los cocodrilos.
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La Isla Perdida
AdventureInspirada en la novela 'Dos Años de Vacaciones' de Julio Verne, 'La Isla Perdida' cuenta las aventuras de un grupo de niños perdidos en una isla cuando uno de ellos trata de buscar aventuras en el mar, junto a cuatro gatos andaluces parlantes. El gr...
