En la playa, los niños pequeños ya se habían echado la siesta. Jenny los despertó cuidadosamente y les dio de merendar pan y queso, y los llevó a la playa.
Mientras Jenny y Clara jugaban con la arena, y Toni observaba y estudiaba las conchas y caracolas únicas que había, Luis paseaba viendo el mar. Estaba callado y confuso, debido a que los alrededores le resultaron familiares. Se parecía a la que veía en los sueños que tenia donde se encontraba con la misma mujer misteriosa que no conseguía ver.
—¿Por qué me resulta todo esto... familiar? —se preguntó a sí mismo.
Siguió caminando como si su trayectoria no tuviera fin, cuando de repente, sintió la brisa junto con un extraño sentido en su piel, haciéndole alzar la cabeza y ver algo desde lejos. ¿Era lo que creyó que era...?
—¡Esa es...! —dijo viendo la silueta que se veía de lejos. Corrió hacia ella y se detuvo al ver que era la misma mujer misteriosa que pudo ver en sus sueños, —¡Tú eres...!
La mujer esta vez, sin embargo, no se dio la vuelta para mirarle, haciendo que el pequeño se enfade, —¿Por qué no me contestas? ¡Quiero que me digas quién eres!
No obtuvo respuesta, ni siquiera supo que Jenny estaba detrás de él, —¡Luis! ¿Qué estás haciendo aquí? Te he estado buscando por todas partes.
Luis se dio la vuelta y se sorprendió al ver A Jenny, —¡Jenny! Esta mujer no contesta y... —se volvió a dar la vuelta solo para ver que la silueta había desaparecido. ¿Habrá sido una visión o un espejismo?
—¡Qué extraño! ¡Antes estaba aquí! ¿Adónde se ha ido? —preguntó.
—¿Quién? —Jenny miró alrededor pero no había nadie, —Luis, estamos solos. No hay nadie en esta playa.
—¡Pero...!
—Venga, vamos. —Jenny cogió la mano de Luis.
—¡Te juro que he visto a una...!
—Luis, tranquilo. Habrá sido un espejismo con la brisa del mar. —dijo Jenny mientras fueron a la mitad rota del barco.
Luis giró su cabeza mientras caminaban y no pudo entender lo que pasó. ¿Su sueño iba a ser una realidad, o una ilusión que jugaba con su mente?
Esa misma tarde, mientras el sol se ponía lentamente, Alex y los demás regresaron y contaron sus resultados de la expedición.
—La selva es muy larga y resulta ser un laberinto. —dijo Alex, —Nos hemos perdido unas cuantas veces y estamos seguros de que tiene que haber otros caminos en ella. Sin embargo, reconocer el camino y trazar los caminos correctos nos ha llevado una larga tarde.
Johnny sacó una hoja de papel grande de uno de los bolsillos de su pantalón y mostró en el un mapa de la selva.
—Como ha dicho Alex, estos caminos se cruzan entre sí. —señaló los caminos en el mapa, —Es muy fácil perderse y no hay señales que indiquen la salida. Para no perdernos, hemos puesto piedras y chinitas para marcar el camino para salir de la selva. Hemos parado donde un montón de árboles grandes y mañana parece que vamos a continuar.
—Esta noche dormiremos dentro del barco. Hay posibilidades de que algún día, la marea o el viento puedan llevarse la parte destrozada. Por lo tanto, mañana después de desayunar, cargaremos todas nuestras provisiones y seguiremos inspeccionando el terreno. Aún no sabemos si estamos en un continente o una isla, pero estoy seguro de que lo sabremos mañana.
Aquella noche, los jóvenes estaban sentados en una mesa que habían encontrado en el camarote. Era suficientemente grande para nueve niños y, por suerte, habían sillas para todos. Cenaron guisantes con jamón, y aunque a Luis y a Pedro no les gustaban, no tuvieron más remedio que comerlos. Mientras los saboreaban, pudieron sentir que estaban hechos con cariño, ya que Jenny era muy buena cocinando.
ESTÁS LEYENDO
La Isla Perdida
AventuraInspirada en la novela 'Dos Años de Vacaciones' de Julio Verne, 'La Isla Perdida' cuenta las aventuras de un grupo de niños perdidos en una isla cuando uno de ellos trata de buscar aventuras en el mar, junto a cuatro gatos andaluces parlantes. El gr...
