Día 26

198 33 3
                                        

Colegio AU

—¿Y cómo fue? —murmuró Mina, mi mejor amiga, acercándose cada vez más a mi.

Levanté la cabeza para asegurarme de que el profesor Aizawa seguía de espaldas a nosotros, escribiendo fórmulas químicas en la pizarra. Entonces en un tono de voz muy bajito, le dije:

—Me equivoqué. —Ví como Mina fruncía el ceño, confundida.

—Explícate mejor, Ei.

—Pues... yo...bueno...me confundí de taquilla.

—¡¿Cómo!? —gritó mi amiga. El profesor se giró de golpe mientras mandaba a callar a toda la clase. Nosotros nos separamos antes de que pudiera darse cuenta de que éramos la fuente del ruido. Cuando Aizawa volvió a darse la vuelta, Mina insistió. —¿Y entonces a quién te has declarado?

Dudé por un momento sobre si contarle la historia o no. Era muy vergonzoso. Empecé a sentir mucha calor, seguro que estaba completamente rojo.

—Mmm, bueno...me declaré a...Bakugo.

—¡Qu...—le tapé la boca rápidamente antes de que pudiese emitir cualquier tipo de chillido que alertara a Aizawa. Ella me miró con cara de preocupación mientras que yo asentía débilmente, como para confirmar que lo que contaba era real. Pero nadie más que yo sabía que lo de ayer, había sido de todo menos mentira. —¿Y qué hiciste? Bueno, ¿qué te hizo él? No te haría nada malo, ¿no? —Negué con la cabeza. Claro que no me había hecho nada malo, más bien, todo lo contrario. — Entonces, ¿le explicaste que todo fue un malentendido?¿Que la nota era para otra persona? —Volví a negar. No me había atrevido a decirle la verdad. Él parecía tan ilusionado. —Deja de mover tu fea cabeza y explícame que pasó después, maldita sea.

—Pues estaba esperando en el lugar que había citado en la nota. Estaba muy pero que muy nervioso porque ella no aparecía. Y justo cuando estaba a punto de irme...—Me callé de golpe. Aizawa se había girado para corregir un nuevo ejercicio. Buscó voluntarios para salir a la pizarra, y como no obtuvo respuesta, Kaminari y Todoroki acabaron saliendo a la fuerza.

—¿Y cuando estabas a punto de ir, qué? ¡Cuenta el chisme de una vez!

—Apareció Bakugo con un trozo de papel arrugado en la mano. Y caminaba hacia mi. Y no te puedes imaginar cuanto me cagué en ese momento. Empecé a pensar en muchas posibles situaciones, todas malas, en las que siempre terminaba yo golpeado. Pero no fue así.

Todoroki volvía a su asiento junto a Sero. En cambio Kaminari borraba por tercera vez un ejercicio que había hecho mal. Me separé de Mina para asegurarme de nuevo que Aizawa seguía distraído y de que nadie de la clase podía escucharnos. Miré por un instante, bastante largo, a Bakugo, sentado al otro lado de la clase. Estaba absorto mirando la pizarra mientras corregía su cuaderno. Tenía su típico aspecto conflictivo, pero por una extraña razón, hoy lo noté diferente. Quizá un poco, no sé, ¿feliz?

—¿Y cómo fue? ¿Qué pasó? ¿¡Qué hizo!?

—Pues se plantó delante de mí y me dijo que...que yo... Me dijo, literalmente, "Tú también me gustas".

Escondí mi cara entre mis manos. Escuché como a Mina se le escapaba un pequeño grito.

—¡¿Le gustas a Bakugo?!

—Shhh...Cállate Mina, o te escucharan todos. —murmuré exasperado.

—¿Y qué le dijiste tú? ¿No le rechazarías? Ay pobre Bakugo, debe estar muy triste. —Negué con la cabeza, mirando fijamente hacia mi cuaderno de química. Todo esto era tan vergonzoso que ni me atrevía a levantar la mirada— Entonces si no lo has rechazado... ¡A ti también te gusta! —Negué con mucha más fuerza.

Claro que no me gustaba. ¿Cómo iba a gustarme un chico? Alguien tan fuerte como él, con esos músculos y esa fuerza capaz de derrotar a cualquier enemigo. Alguien tan inteligente y tan guapo como él. Imposible.

—Sigue contándome, no me dejes así.

—Pues...fue una tarde muy entretenida.

—¿Como? ¿Qué hicisteis? —Enrojecí mucho más y una pequeña sonrisa asomó en mi cara. Mina lo notó y dibujó una enorme sonrisa pícara. —¡Quiero detalles de absolutamente todo lo que te hizo!

La sirena sonó. La clase había terminado. Mina seguía pidiéndome explicaciones mientras yo recogía a toda prisa el libro y el cuaderno.

—Supongo que no tienes edad para saber ese tipo de cosas. —Y le guiñé el ojo derecho mientras me dirigía hacia Bakugo. La tarde anterior había sido muy buena. Tan buena que repetiremos esta misma tarde.

#kiribakumonthDonde viven las historias. Descúbrelo ahora