Capítulo 32

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 Los sonidos de los autos y de la ciudad eran el reemplazo de los sonidos de los pájaros cantando pero el mejor paisaje era la castaña durmiendo con una mueca pacífica en su rostro, él despertaba con la chica a su lado todavía durmiendo, no recordaba alguna mañana en la que se sintiera tan pesado pero tan liviano a la vez, su cerebro era tan cruel pero una pequeña parte de él estaba dispuesta a hacer que su cuerpo se moviera para preparar el desayuno, llevarlo a la cama y contarle a Camelia que estaba listo para comenzar un tratamiento y sanar parte de su cerebro que lo odiaba pero no sanarla del todo, aprender a vivir con ello porque él no creía que algo terminaba de sanar del todo, creía que las heridas eran eternas y nunca pensó que la psicología podría curar las suyas pero quería mejorar.

 Johnatan ya estaba poniendo el agua a calentar y poniendo los sacos de té en las tazas, mientras el agua se calentaba comenzó a preparar huevos en una plancha de cocina para experimentar un desayuno nutritivo en la cama, quería sorprender a la chica que estaba envuelta en sus sábanas con la boca abierta, los ojos cerrados y un hilo de baba manchando la almohada pero él sonrió de lado, para el pelirrojo no solo se veía graciosa también se veía hermosa y chasqueó la lengua, según él Camelia se veía hermosa de todas las maneras existentes necesitando saber en qué estaba soñando porque estaba observando su sonrisa antes de preparar el té, cuando el agua hirvió le puso el agua a las tazas y la comida ya estaba lista, así que preparó los platos en una bandeja y los llevó a su habitación pensando que debía hacer algo porque aclaró su garganta para ver alguna reacción de la joven pero nada.

 Podía imaginarse que estaba demasiado cansada, esas semanas que estuvieron separados pudo imaginarse que la castaña pasaba las noches llorando por su culpa y pudo imaginar todo el daño que había hecho, dejó la bandeja a los pies de la cama y fue al baño pero se miró al espejo porque tenía curiosidad de su apariencia, estaba agotado y los pensamientos oscuros rondaban en su mente, le echó una mirada a la cuchilla de la máquina de afeitar manchada con sangre seca, la sostuvo en sus manos tratando de ignorar el desastre que había en su cerebro y la presionó suavemente sobre su piel una vez más pero apenas lo hizo la dejó caer al suelo sosteniéndose las sienes con ambas manos y procedió a golpearse a sí mismo.

 El pelirrojo volvió a su habitación donde la chica ya estaba incorporándose en la cama con mucha pereza, los pantalones se arrugaban contra su cuerpo y él quiso acercarse a dejarle un beso en la frente, la muchacha suspiró aún dormida buscando con su mano su celular para ver la hora, eran las siete de la mañana y a ella le hubiera gustado seguir durmiendo pero sabía que Johnatan debía ir al trabajo, el pelirrojo se quedó observándola indicando que en la cama estaba el desayuno, sosteniendo con la mano la bandeja cuidando que no se cayera cuando Camelia hizo un movimiento brusco con el pie, el chico soltó una risa al ver la expresión de Camelia ante el desayuno.

 Tenía mucha hambre, la noche anterior solo le había robado un par de papas a Iggy pero no quería darle alimento a su cuerpo porque pensaba que estaba siendo una miseria para todos a su alrededor pero al ver el desayuno no esperó a la muchacha y se sentó a comer el huevo frito, a tomar su té como si no fuera alimentado por todo el tiempo que estuvo separado de la chica de la cual estaba enamorado, comía con desesperación y la castaña lo observaba desde su lugar confundida porque jamás lo había visto comer de esa forma, ella se acercó y comió su parte muy despacio pero tomó su té al final, como una persona normal que se estaba levantando demasiado temprano y él por fin tenía algo en el estómago.

 -Quiero quedarme a dormir contigo-Reveló Johnatan.

 -Me gusta la idea pero debes ir a trabajar-Comunicó Camelia-Me gusta que seas un chico trabajador pero eres capaz de muchas cosas, sé que no te lo digo seguido pero estoy orgullosa de ti.

 -¿Orgullosa de mí? Soy una miseria, soy un grano en el culo para todos y sé que necesito cambiar pero es lo único que conozco, esta destrucción es a lo que estoy acostumbrado, sé que suena terrible pero no me imagino vivo si fuera de otra forma.

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