—¡Déjame de joder!
Tal vez mi plan de insistir hasta que me dijera que si, no está funcionando lo único que estoy consiguiendo es que se ponga de mal humor.
Hace una semana que vengo ayudando en cosas de la casa y siempre que saco el tema de la salida, mamá lo cambia al instante mandándome a hacer la tarea o hacer algo de la casa.
Sabes ya no creo que el permiso valga tanto la pena, es decir... Lo ves todos los días en la escuela y te sientas junto a él, ya suficiente pasan tiempo juntos.
Es verdad, Max ahora se sienta conmigo gracias a Cata que ya ni me acuerdo que excusa pero la verdad es que ni a Max ni a mi nos molesta mucho, sobre todo a mi. Max no mentía cuando dijo que era bueno en matemáticas siempre me ayuda con los cálculos y me explica lo que no entiendo y no sólo con matemáticas es muy bueno en todas las demás materias, sigo sin entender como repitió el año.
Dudas existenciales.
—Si me das el permiso, ya no te voy a molestar y te dejaré cocinar la rica comida que solamente tú sabes preparar.
Tal vez los halagos sirvan.
Si los usas cuando quieres algo no lo creo.
Mamá tenía una cara de querer matarme pero no podía hacer por obvias razones.
—Por favor...
Dejó de cortar las verduras de mala gana y soltó un insulto para después verme.
—¡Si! ¡Si puedes ir! —grito y volvió a cortar las verduras, no sin antes dedicarme una mirada que hacía que te cagues de miedo. —Ahora déjame cocinar en paz.
No hizo falta que lo repitiera dos veces y me fui directo a mi cuarto.
¡Ya tengo el permiso! ¡No voy a tener que ayudar en la casa!
Eso es lo que tu crees.
Pero ya no necesito el permiso.
Te recuerdo que antes del permiso también ayudabas limpiando y haciendo otras cosas, solamente que ahora lo haces para conseguir algo a cambio, así que de limpiar vas a seguir limpiando solamente que ahora sin nada a cambio.
Le sacas el lado malo a todo...
Yo más bien diría que te hago poner los pies en la realidad.
Al entrar a mi cuarto lo primero que hice fue avisarle a Max que había obtenido el permiso, no esperaba que contestara rápido por que es día de semana por lo tanto Max trabaja.
Intenté comunicarme con papá pero nada, había hablado con él hace dos días pero lo extrañaba mucho y siempre que podía lo llamaba o le mandaba mensajes.
No me cansaré de repetirlo, una de las cosas que más detesto de ese divorcio es que no puedo ver a papá todos los días, lo extrañaba mucho pero había que ver el lado positivo falta poco para las vacaciones de semana santa y ya lo voy a volver a ver.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por la bella voz de mi madre.
—¡Natalia!
—¿Qué? —le devolví el grito del cual no hubo respuesta.
—¿Mamá?
Nada.
—¿Mamá?
Y siguió sin una respuesta, o esa mujer estaba sorda o me estaba ignorando.
—¡¿QUÉ PASO?!
Definitivamente estaba sorda, salí de mi cuarto y me dirigí a la cocina ¿Qué le costaba decirme lo que necesitaba desde allá?.
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Un amor de verdad #1
Novela JuvenilDivorcios es algo tan común hoy en día que ya no nos sorprende tanto cuando lo decimos. Sin embargo, las cosas siempre suelen cambiar cuando las parejas se separan de una o de otra forma y más si tienen hijos. En el caso de Natalia debe de mudarse a...
