Después de ver dos películas más papá pasó por mi ya que ya se había hecho de noche. Me despedí de mis amigos con muchos abrazos y promesas de que la próxima vez que volviera en vez de quedarnos encerradas en una casa saldríamos al cine o algo así.
Siempre decimos lo mismo y nunca lo cumplíamos, nos daba mucha fiaca tener que hacer todo el trayecto para llegar al lugar que queríamos ir.
Básicamente somos unos vagos.
Antes de volver a casa papá decidió parar frente a una pizzería porque no tenía ganas de cocinar.
Después de veinte minutos esperando la comida, por fin pudimos volver a casa.
—¿Cómo lo pasaste? ¿Hablaron mucho con tus amigos? —me preguntó papá mientras ponía la caja de pizza sobre la mesa.
—No tanto como esperaba pero sí nos pusimos al día y después vimos películas pero la pasé muy bien estando con ellos. —respondí felíz recordando la linda tarde que pasé con mis amigos.
—Me alegro que la hayas pasado bien. —dijo con una sonrisa. —Ahora... Puedes traer los vasos y todo eso, por favor. —me pidió.
—Si, enseguida los traigo.
Fui hasta la cocina y busqué dos vasos sobre la alacena.
Seguía siendo un poco raro solamente poner dos vasos en la mesa y más en esta casa. Sentí la misma sensación que cuando una vez puse la mesa en la isla, sentía que faltaba alguien.
En la isla me faltaba papá, ahora me faltaba mamá.
Que mierda.
Decidí ignorar esos pensamientos y tomé los dos vasos junto con un rollo de servilletas y fuí directo al comedor. Apenas entré sentí el riquísimo olor de la pizza.
Junto con papá acomodamos rápido las cosas en la mesa para así empezar a comer.
Tome una porción y apenas le di un mordisco sentí el peor sabor posible, cebolla.
La pizza tenía cebolla.
Que asco.
—¿Tiene cebolla? —le pregunté intentando evitar hacer una mueca de asco.
Papá tragó el pedazo que tenía en la boca e inspeccionó la pizza.
—Parece que sí.
¿Por qué? La pizza va sin cebolla, la cebolla es asquerosa, la cebolla arruina la comida.
—Pero casi ni se siente, así que come que se enfría.
Habla por ti.
—Papi...
—Nati, no hay nada más para comer.
Solté un suspiro y sin ganas empecé a comer la pizza de nuevo.
Intenté con todas mis fuerzas no hacer muecas de asco o malas caras cuando comía pero había veces que se me escapan y papá me miraba mal.
Por obligación tuve que comer dos porciones, fueron las dos porciones de pizza más difíciles de comer en mi vida.
Después de esa tortura ayudé a levantar la mesa y le deseé las buenas noches a papá antes de irme a mi cuarto.
—Recuerda llamar a tu mamá. —me recordó mientras empezaba a lavar los vasos que habíamos utilizado. —Y no te quedes hasta tarde porque mañana nos tenemos que levantar temprano para ir a la casa de tu abuela.
—Prometo dormirme temprano.
Mentirosa.
—Y yo fingiré que te creó.
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Un amor de verdad #1
Novela JuvenilDivorcios es algo tan común hoy en día que ya no nos sorprende tanto cuando lo decimos. Sin embargo, las cosas siempre suelen cambiar cuando las parejas se separan de una o de otra forma y más si tienen hijos. En el caso de Natalia debe de mudarse a...
