Te encuentras duchándote, ya que esa tarde quedasteis con los chicos y por varias razones acabasteis manchados de barro. Con suerte estabais cerca de tu casa.
Al salir pudiste escuchar unos ruidos en tu cocina, te pusiste un pijama y te dirigiste ahí. Entraste y viste una figura de caballo rubio, sonriendo te acercaste y rodeaste su cintura con tus brazos y asomaste la cabeza por encima de su hombro.
—¿Qué cocinas? —Noodles —Qué ricos—lo miraste con una gran sonrisa. —Tienes el pelo húmedo —Acabo de salir
Suspirando agarra tu mano y te sienta en el sofá, lo miraste confundida, pero dedujiste que haría al verle agarrar un peine, horquillas y una goma de pelo.
—Kenchin el peluquero —Sí vuelves a decir eso, Kenchin peluquero se irá —Vale vale, perdón
Se coloca detrás tuyo y con delicadeza comienza a cepillar tu cabello. Terminada esa tarea comienza a hacerte la trenza colocando horquillas a los lados para dietas sujetar esos pelitos que se salían.
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