Amanecer contigo era como sumergirse por completo en un paraíso de comodidad, una experiencia tan nueva para él que no podía dejar de pensar en ella. Jamás había sentido algo similar en toda su vida. En su mente, habría preferido despertar envuelto en tus brazos, como en las novelas románticas que solía leer en su tiempo libre. Y, por supuesto, deseaba tener la valentía para haberlo hecho, para haberlo intentado.
Esa mañana, tu sueño era profundo, más profundo que nunca. Te sentías como si flotaras, ligera y sin preocupaciones, como si el mundo fuera un lugar cálido y suave que se desvanecía lentamente, envolviéndote en un sueño más reparador que cualquier somnífero. Cada respiración era un suspiro de serenidad, un alivio del estrés acumulado de los días pasados.
Sin embargo, la paz que compartían en esos instantes fue interrumpida por el sonido de un teléfono, que inexplicablemente apareció entre las sábanas, como si estuviera aguardando para romper ese delicado equilibrio de tranquilidad. Midoriya, aún sumido en su sueño, contestó el teléfono con la voz arrastrada por el cansancio, como si estuviera despertando de un sueño lejano.
—¿Sí? —respondió, aún medio dormido, sin comprender bien qué sucedía.
La voz al otro lado de la línea lo sorprendió. No era nada como lo que esperaba escuchar.
—¿Quién es? —preguntó nuevamente, su mente aún nublada por el sueño, incapaz de procesar la información.
—Kirishima... ¿Yoshimura? No estoy bromeando —insistió la voz firme y un tanto severa—. Los ejecutivos llevan aquí desde las diez, ya casi son las once.
Midoriya soltó el teléfono con una expresión de confusión, dándose cuenta de que, evidentemente, no era su teléfono.
—Señorita Yoshimura —te susurró, agitándote suavemente, como si te despertara de un sueño igualmente profundo.
—Un poco más de tiempo —murmuraste, abrazando el edredón, queriendo continuar ese dulce descanso, tu voz aún envuelta en el cansancio del sueño.
Kirishima, siempre atento al chisme, no dejó de estar pendiente del teléfono, y, a través de la llamada, invitó a Kaminari.
—Te han llamado del trabajo —le dijo, tratando de hacerle saber a Midoriya que debía reaccionar.
Tu mente no retenía las palabras, pero lo único que pudiste hacer fue murmurar, medio perdida entre el sueño y la vigilia:
—Izuku... bésame para que me levante.
La petición, tan suave y tan descarada al mismo tiempo, hizo que los rubores de Midoriya se elevaran hasta sus mejillas. No estaba seguro de cómo reaccionar. ¿Debía hacerlo? ¿Un beso para que te levantases de la cama?
Arqueó las cejas con un pequeño atisbo de desaprobación, pero, al final, se animó a darle un dulce beso en la mejilla. Los labios de Midoriya sobre tu piel te hicieron sentir una cálida sensación, algo que te llenó de ganas y te hizo sonrojar de inmediato. No había nada que te impidiera proceder a lo siguiente; llevaste tu mano hacia su nuca, buscando más que un simple beso de buenos días.
—E-espera... —dijo él, casi sin aliento, avergonzado por el impulso que él mismo no podía controlar.
No quería que fuera tan apresurado, quería hacerlo bien, y, por supuesto, aún necesitaba cepillarse los dientes. Pero esa pequeña duda se desvaneció rápidamente cuando sentiste la calidez de su aliento en tu rostro.
El beso que compartieron fue diferente a todo lo que Midoriya había experimentado. Tus labios en los suyos eran suaves, pero también llenos de determinación, y tus movimientos eran tan dulces que todo se sintió como una caricia. Tu lengua se encontró con la suya, y aunque él no estaba completamente seguro de qué hacer, tus caricias lo desbordaron. El roce de tus labios y tu lengua bajo la suya lo hicieron estremecerse, mientras una corriente cálida de feromonas lo envolvía, llenando el aire con una mezcla de deseo y vergüenza. La batalla por el beso se convirtió en una danza apasionada y tímida a la vez, algo que no habían vivido antes.
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𝐄𝐋 𝐎𝐌𝐄𝐆𝐀 𝐏𝐄𝐑𝐅𝐄𝐂𝐓𝐎 𝐂𝐎𝐍 𝐋𝐀 𝐀𝐋𝐅𝐀 𝐈𝐃𝐄𝐀𝐋
FanfictionEsta es una historia donde Izuku es un omega y la protagonista, un alfa dominante. _____ Yoshimura es una alfa dominante, dueña de una gran fortuna y reconocida en el mundo de la moda por su versatilidad como diseñadora. Obsesionada con el trabajo...
