Solías escaparte de casa algunas tardes. Tenías apenas quince años y, en lugar de quedarte encerrada en aquella residencial de calles ordenadas y vecinos perfectos, te gustaba desaparecer por unas horas. Tu refugio era un pequeño parque en el barrio vecino, sencillo, casi olvidado por el tiempo, con estructuras de madera desgastadas y figuras de animales de metal descolorido. Nada parecido a los modernos parques juveniles llenos de luces y risas. No, este era un lugar silencioso, donde podías estar sola con tus pensamientos.
Te sentabas en el columpio, moviéndote apenas, disfrutando del vaivén tranquilo. Mirabas al cielo, despejado y azul, mientras el aire cálido te acariciaba el rostro. Aunque era verano, la brisa fresca te hacía pensar en el otoño. Era la paz que tanto anhelabas, lejos de todo.
Perdida en tus pensamientos, no te diste cuenta de que no estabas sola. Bajaste la vista y allí, a tu derecha, estaba él: un niño pequeño, con un rostro tierno y unas mejillas salpicadas de pecas. Su cabello corto y alborotado era de un verde intenso, como si la misma naturaleza hubiera puesto su sello en él. Te sonrió, una sonrisa pura, cálida, que iluminaba sus ojos esmeralda.
—¡Hola! —te saludó, ocupando el columpio junto al tuyo.
—Hola... —respondiste, apenas mostrando emoción.
El niño te observaba con curiosidad. "¿Tendrá unos seis años?" te preguntaste, mientras él inclinaba la cabeza, claramente intrigado.
—¿Por qué estás sola? —preguntó con voz suave.
—No tengo con quién venir —admitiste sin darle importancia.
—¿Y tus amigos?
Esa pregunta te tomó por sorpresa, pero era difícil mentirle a alguien con una mirada tan inocente.
—No tengo.
No hubo rastro de burla en él, solo una pausa pensativa. Luego, sus ojos brillaron de emoción.
—¿Has visto la serie de All Might? —preguntó de repente, casi sin poder contener su entusiasmo.
—No tengo tiempo para ver la televisión —contestaste, un poco cortante.
El niño no se desanimó.
—Deberías verla. Es un héroe que ayuda a las personas siempre con una sonrisa. —Sonrió ampliamente, mostrando sus pequeños dientes. —Yo quiero ser como él.
—¿Entonces te gusta All Might? —intentaste parecer interesada, solo por cortesía.
—¡Es increíble! —exclamó. —Una vez salvó a todas las personas de un avión que estaba a punto de caer.
Y sin más preámbulos, el pequeño comenzó a narrarte toda la serie, describiendo con lujo de detalles cada aventura de All Might. Sus ojos brillaban de emoción mientras hablaba, y aunque al principio pensaste que sería aburrido, te encontraste disfrutando de su relato. No era como escuchar a cualquiera. Había algo relajante en su voz, algo que despejaba tu mente y te hacía imaginar a ese héroe enfrentándose al fuego para salvar a alguien.
—Llegó mi mamá —dijo de repente, deteniendo su historia. Se bajó del columpio y se plantó frente a ti, ligeramente sonrojado. —¿Quieres ser mi amiga?
Te hizo gracia su timidez mientras trazaba pequeños círculos en el suelo con la punta de sus zapatos rojos. No pudiste evitar sonreír.
—¡Claro que sí! —aceptaste, con una calidez en la voz que no habías sentido en mucho tiempo.
El pequeño se quedó mirándote, sus mejillas poniéndose aún más rojas.
—¡Te ves linda cuando sonríes! —exclamó el niño con una valentía inesperada.
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𝐄𝐋 𝐎𝐌𝐄𝐆𝐀 𝐏𝐄𝐑𝐅𝐄𝐂𝐓𝐎 𝐂𝐎𝐍 𝐋𝐀 𝐀𝐋𝐅𝐀 𝐈𝐃𝐄𝐀𝐋
Hayran KurguEsta es una historia donde Izuku es un omega y la protagonista, un alfa dominante. _____ Yoshimura es una alfa dominante, dueña de una gran fortuna y reconocida en el mundo de la moda por su versatilidad como diseñadora. Obsesionada con el trabajo...
