Epílogo

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Tres años después…  Mi celular suena y no lo encuentro en el desastre de mi habitación, le di a la señora Asher dos semanas de vacaciones y apenas van tres días y ya me estoy arrepintiendo.

- ¡Mark! –Grito solicitando su ayuda.

- ¿Qué sucede? –Pregunta parado en la puerta con las manos en los bolsillos de sus jeans.

-No encuentro mi celular. –Le informo frustrada.m
  El aparato vuelve a sonar y yo estoy a punto de arrancarme el cabello.

- ¿Ves? Ha pasado así toda la mañana, no para de sonar.

Niega con la cabeza y con una sonrisa empieza a levantar la ropa del suelo, la pone en el sillón del vestidor y regresa a la habitación, tira de las sabanas de la cama y por fin da con el celular.

-Deberías poner algo de orden.

-Lo haré. –Miento, me da una pereza enorme tener que recoger todo. 

Tomo el teléfono y atiendo, aunque no conozco el número.

- ¿Hola? –No se oye nada del otro lado. - ¿Quién llama?

- ¿Samantha? ¿Eres tú? –Pregunta esa voz, esa que creí que jamás volvería a escuchar.

-Adam. –Susurro. Mark me mira con el ceño fruncido. -Sí, nena soy yo.  El celular resbala de mi mano y cae al suelo, mi vista se nubla y me sumerjo en total oscuridad.

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