Quisiera decir que estoy bien, pero la verdad es que no. Ya no estoy triste, ni deprimida, pero justo ahora soy como una tormenta que arrasa con todo a su paso, todo gracias a Sharlene, Reynaldo y Adam, este último, por cierto, no ha dejado de llamarme y enviarme mensajes, los cuales no he respondido, claro está. Lo del video fue caer demasiado bajo, no sé cómo Rey, a quien creí mi amigo, y en un tiempo lo sentí como mi alma gemela, me haya traicionado por dinero. No lo he visto a Adam ni siquiera una vez desde que hablé con Christian, pienso que, si realmente quiere que lo perdone, debería buscarme y hablar conmigo; llamadas y mensajes no bastan, yo quiero que venga a casa, pero eso, solo sucede en las películas.
Ya han pasado veinte días desde el incidente del vídeo, si, los estoy contando. Me siento tan decepcionada, que es probable que jamás se me pase el enojo. Hoy sábado, estoy preparando mi desayuno para salir a caminar. No solía practicar actividad física, pero he descubierto lo mucho que me relaja, no pienso, no lloro y lo mejor de todo, no sufro. Salgo del ático escuchando a Los Rolling Sones cantando Beast Of Burden y emprendo mi caminata hacia central Park. Disfruto del aire puro, de la risa de los niños que juegan y corren.
Compro un helado de fresa, me siento sobre la grama, luego de un rato, gotea por mano y termino lamiendo mi antebrazo. Noto a mí derecha, a un par de adolescentes besándose recostados en un árbol, que digo besándose, devorándose a unos pocos metros de mí. Son solo unos niños, yo a su edad a duras penas había dado mi primer beso, que dista mucho de lo que estoy viendo ahora. Él parece mucho mayor, tiene el cabello largo, oscuro y los brazos tatuados; la chica rubia, delgada... Un momento. Me pongo de pie y los observo detenidamente. No puede ser, esa es… ¡Dios mío!
- ¡Grace! –Grito.
Camino rápidamente hacia ellos y los ojos de Grace me observan alarmados. No puedo creer que la pillé en semejantes circunstancias, un poco más y se violan delante de tanta gente.
-Sam. –Pronuncia mi nombre con voz aguda.
Niego con la cabeza desaprobando su comportamiento. Tomo aire e intento tranquilizarme y no gritarle como acostumbra su hermano. No es la mejor manera de llegar a ella.
-Hola. –Saludo con voz calmada.
-Yo… -Mira al muchacho y él a mí.
-Yo me voy, te veo luego, Grace. Ella asiente.
–Gracias Mike. –Besa su mejilla y este de marcha. Me siento a su lado y sin previo aviso, comienza a llorar. La envuelvo con mis brazos.
-Nena ¿Qué pasa?
-Mi vida es un caos. –Gimotea.
-No digas eso. –Suspiro. –Adam te ama. Sé que suele ser algo posesivo y autoritario, pero tienes las mejores intenciones.
Sonríe con amargura. –Adam no está en casa, hace días que se fue. –Su confesión me descoloca.
- ¿Sabes dónde está? –Pregunto.
-Nadie me dice nada. Solo sé, que peleó con mi padre. –Me observa con ojos llorosos. - ¿Por qué te fuiste? Todo estaba bien contigo en casa. Eres la única que consigue que ambos congeniemos.
-Hermosa… Yo no puedo volver, entre Adam y yo, no hay nada. –Espero no arrepentirme de lo que diré. - ¿Quieres irte a casa conmigo? Digo, hasta que Adam regrese. No tengo mucho que ofrecerte, el lugar es pequeño, solo tengo una cama y… Me silencia alzando la mano.
-Me encantaría. –Sonríe. –Pero antes debo pasar por casa.
***
La señora Asher se sorprende al verme, me abraza efusivamente y nos ayuda a preparar una maleta. Miro de reojo la puerta de Adam y un nudo se forma en mi garganta. Los momentos que pasé aquí, jamás los olvidaré.
ESTÁS LEYENDO
No te esperaba
RomansaSamantha Alfonso, se muda a Nueva York para cumplir su mas grande sueño, ser editora. Pero de repente su carrera deja ser lo más importante para ella; se tropieza con Adam Graham, un hombre sexy, inteligente y escandalosamente rico. Pone su mundo de...
