Insidia

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Holaaaaaaa... Acá reapareciendo. Sorry por dejar pasar tantas semanas sin actualizar la historia, pero el asunto en mi país estuvo un tanto ajetreado y francamente entre eso y el cierre de año, no tenía mucha cabeza. Espero que estén disfrutando la historia, pues ya nos acercamos al final. Muchas gracias, como siempre, por sus likes y sus comentarios.


El lunes siguiente, iba distraída mirando los mensajes que Can le había hecho llegar con imágenes de diversas casas, pidiéndole que seleccionara las de su gusto, para poder visitarlas el fin de semana siguiente. La jornada en la escuela ya había terminado y le gustaba ir a pie lentamente hasta su hogar, ya que la caminata constituía prácticamente su única actividad física del día. El mes de febrero terminaba y sólo le quedaba por trabajar el mes de marzo, ya que a contar de abril iniciaba su período de receso prenatal. Estaba por contestarle a Can que todas las casas le parecían demasiado ostentosas, pero en eso una mujer comenzó a caminar a su lado y le habló:

- Azra, ¿qué tal? ¿Vas a tu casa?

Azra se quedó algo confundida al ver a la madre de Can caminando junto a ella.

- ¡Neslihan! Hola... Sí, voy a mi casa.

- ¿Te llevo? – preguntó señalando

Azra miró con cautela el vehículo y luego a Neslihan. No confiaba en esa mujer.

- Muchas gracias, pero prefiero caminar.

- Está bien, entonces te acompañaré – dijo haciéndole una seña al chofer indicándole que caminaría.

Azra continuó lentamente por su camino, preparándose mentalmente para la cizaña que seguramente querría sembrar Neslihan. No habían vuelto a hablar en más de ocho semanas, desde que le había inventado todas esas mentiras sobre Burcu Ozdemir y Can después de lacena en su casa.

- Usted dirá – señaló avanzando con resignación.

- ¿Cómo sabes que quiero decirte algo?

- No creo que haya venido a preguntar como estoy.

- Es cierto, Can nos mantiene informadas de tu estado – mintió, pues Can no hablaba sobre Azra con ella. Es más, Can casi no hablaba con ella y eso la tenía irritada y dolida, puesto que pensaba que la cena que habían tenido a principios de año había sido suficiente para apaciguar a su hijo. Había dejado estar las cosas por varias semanas, puesto que ya se había arriesgado suficiente ayudando a ese estúpido youtuber. El problema es que la semilla que había plantado, no había germinado, finalmente Azra y Can habían arreglado sus problemas, el "malentendido" sobre Burcu se había aclarado, su hijo pasaba con esa mujer todos los fines de semana y ahora, gracias a una empleada de su casa, se había enterado que Can había sacado el anillo de compromiso, que le había dado a Azra hace ocho años, de la caja fuerte. Eso sólo significaba una cosa: matrimonio. Y eso sí que no lo iba a tolerar; no si estaba en sus manos evitarlo con la información que accidentalmente su empleada y Sedef habían dejado caer; respectivamente.

- ¿Entonces? ¿Viene a contarme que Can y Burcu están juntos?

Neslihan tuvo la desfachatez de sonreír.

- No. Eso fue un malentendido, sólo malinterpreté algunos gestos que vi y algunas conductas – mintió.

- ¡Claro! – respondió Azra con ironía.

- Además... El tiempo se encargará de mostrarte la real cara de Can. Puede que ahora esté totalmente embobado con la novedad de la situación, después de todo es lo que él buscaba, pero no creo que el entusiasmo le dure mucho. Conozco a mi hijo, es una veleta y los años no lo han cambiado. Supongo que la culpa es mía por haberlo consentido demasiado cuando era pequeño. Ya verás como en unos años más los niños y tú terminan aburriéndolo, se buscará amantes jóvenes. Después de todo, por su trabajo, siempre está rodeado de mujeres espectaculares y, sobre todo, dispuestas a hacer lo que sea por agradarle.

La redención de AzraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora