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2.530 Palabras.

Aviso.
No he leído completamente la novela, me estoy basando más que nada en The Untamed y en especial con el castigo de Lan Zhan y lo que fue la muerte de Wei Wuxian. Puede que hayan errores pero vamos a dejarlo así.

La luz de Bichen era lo único que iluminaba la habitación en la que se encontraban

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La luz de Bichen era lo único que iluminaba la habitación en la que se encontraban. La mano temblorosa de Wei Wuxian seguía sosteniendo la empuñadura de aquella espada espiritual que estaba dirigida a Lan Xichen. El hombre en cuestión no se movió en absoluto, seguía mirando fijamente a los ojos a su posible asesino. Se quedó esperando con los brazos abiertos una eventual muerte.

Wei Wuxian no dudó por ningún momento en la elección de sus palabras, la amenaza en su voz jamás flaqueó pero su cuerpo lo traicionaba. Exigiéndole que bajara el arma, que le perdonara la vida a la persona que estaba recibiendo su mensaje. Estaba cansado, cansado de esperar una respuesta completa de parte de Lan Xichen. Aburrido de las excusas que ahora estaban tomando mayor peso, creyendo por un momento en él, en la eventual verdad que ahora más que nunca le exigiría. Sin importar las consecuencias, buscaría la historia completa de Lan Wangji o acabaría con todo el mundo de la cultivación.

Los minutos pasaron, tal vez cinco o diez y la espada no bajo de su cuello. Wei Wuxian se dio cuenta, tratando de disipar la energía resentida que se estaba acumulando en su interior de que su Zhiji jamás le perdonaría el hecho de poner una mano encima de su hermano, su único hermano; Lan Xichen. Sus ojos se mantuvieron fijos en los suyos hasta que contempló el viaje sigiloso de una pequeña lágrima por una de las mejillas del Líder de la secta Lan, hasta que esta llegó a la hoja azul de Bichen. Eso fue suficiente para Wei Wuxian, bajó la espada y se sentó de manera recta para luego dejar con cuidado el arma en el piso y se recostó al lado de Lan Xichen. Ambos mirando la oscuridad del cielo cubierto de madera. El silencio se hizo presente en esas cuatro paredes, solo se podía escuchar el ruido en la planta baja, las personas bebiendo y comiendo. El sonido de las calles y a los comerciantes que comenzaban a guardas sus cosas hasta el siguiente día.

Las palabras estaban rotas, tratando de buscar una reparación ante tanta desolación.

Wei Wuxian fue el primero en buscar la manera de unir aquello. —Me dirás ahora mismo lo que pasó con Lan Zhan. No mañana, no otro día o voy a matarte—. su amenaza fue genuina y sin rodeos. En parte sabía que no debía tomarse de rumores en el mundo de la cultivación. Pero su rabia lo hizo actuar de ese modo y eso sumado a la actitud de Lan Xichen le confirmó que lo que escuchó no podía estar tan lejos de la verdad.

Wei Wuxian captó una suave exhalación a su costado. —El castigo es cierto—. Lan Xichen pudo imaginar la expresión de su posible asesino pero supo que debía arriesgarse a hablar. Él también estaba cansado y en parte quería compartir la culpa. A sus ojos Wei Wuxian también era culpable por dañar a su hermano, por ese castigo, por esas marcas, por sacarlo de su vida, por una sola palabra. Piérdete.

Lan Family Book |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora