Cap VIII- Deseo y placer.

397 47 25
                                        

-Está noche serás mio y no permitiré un "no" como respuesta, eso lo sabes bien.- dijo el peliplata mas como una advertencia.

-Lo sé...señor.- respondió el japonés resignado a lo que el ruso dispusiera.

-Bien, asi me gusta- Yuuri incapaz de moverse permaneció de espaldas al ruso mientras este pasaba sus labios por su cuello y lo aprisionaba por la cintura, la calidez de su respiración era tan notoria cuando mordió suavemente el lóbulo de su oreja que el japonés no pudo evitar comenzar a sentir un placentero estremecimiento.

-Señor Nikiforov.....-

-Cuando estemos a solas puedes llámarme Viktor.- lo interrumpió.- y yo te llamaré Yuuri.-"Yuuri", su nombre sonaba tan bien cuando era pronunciado por aquel ruso por el que creyó que sentiría rechazo, sin embargo para su propia sorpresa al igual que en el invernadero comenzaba a disfrutar del momento y no era para menos, viktor pasaba sus manos por los costados del pelinegro al mismo tiempo que se apoyaba aun mas contra este ejerciendo presión entre el y la puerta sin despegar un minuto sus labios de su cuello, enseguida deslizó sus manos por debajo de la camisa de Yuuri que al sentir el calor y la suavidad de estas sobre su piel supo que definitivamente disfrutaría aquel momento. Pero eso apenas era el comienzo ya que el ruso al apoyarse más provocó que Yuuri percibiera con mayor claridad su cuerpo sobre todo en su trasero en donde el miembro del peliplata se sentía cada vez mas firme bajo el ligero pijama a la vez que lo frotaba provocativamente contra el nipón y llevaba sus manos por debajo del holgado pantalón de este hasta tocar su miembro que también comenzaba a hincharse. Para Yuuri no era su primera experiencia sexual aunque estas sólo habían sido con chicas y por ello ahora estar con otro hombre le era extraño pero a la vez atrayente y placentero. El peliplata apretó delicadamente el pene de Yuuri con su mano por lo que al instante en un movimiento instintivo se encorvó causando que su trasero se presionara aun más contra el ruso al mismo tiempo que un gemido se escapo de su boca.- Eres muy sensible, eso me fascina.- dijo el ruso con voz seductora en el oído del japonés.

- Yo...nunca he tenido sexo con un hombre.- dijo tímidamente el nipón.

-¿En serio? pues ahora lo tendrás y creeme que te volverá loco.- añadió con voz llena de deseo.

Yuuri pensó que efectivamente nunca había tenido sexo con un hombre pero si era con Viktor Nikiforov estaba seguro de que lo disfrutaría.- ¿Por qué no? al fin de cuentas no sería la primera vez que tengo sexo sólo por placer.- dijo ante la sorpresa del ruso.

Yuuri se dio la vuelta para quedar frente a frente y no sólo eso, echó su cabeza hacía atrás y separó sus labios en una clara señal de que estaba a disposición del ruso que de inmediato lo besó lleno de deseo, el pelinegro sentía como la lengua de Viktor recorría cada parte de su boca a la vez que sus manos recorrían su pecho por debajo de su camisa aunque a veces resbalaban hasta sus glúteos, llevó sus manos alrededor de los hombros del peliplata para atraerlo mas hacia si, Viktor en ese momento apoyó su rodilla en la pared pasandola por entre las piernas del japonés que al instante elevó ligeramente su pierna izquierda para montar la del ruso provocando que este percibiera claramente su miembro que cada vez se hinchaba más debido a un provocativo movimiento que el nipón había iniciado sin interrumpir un segundo su húmedo y profundo beso.

-Vamos a la cama.- dijo el ruso separándose del japonés, Yuuri asintió por lo que enseguida se dirigieron a la recámara de Viktor, esta era amplia aunque un poco sombría debido al mobiliario de fina madera de color oscuro en conjunto con gruesos cortinajes de terciopelo color burdeos, pero lo que más resaltaba era una enorme cama king size cubierta por una colcha también de terciopelo pero de color negro, todo iluminado por una tenue luz proveniente de una magnífica lámpara de cristal Swarowski.
Yuuri permaneció unos segundos de pie admirando todo aquel esplendor hasta que fue literalmente lanzado sobre la cama podría decirse con violencia por el ruso que lo tomó por los hombros para enseguida colocarse sobre él.- Te dije que no me agrada que mi pareja parezca un tronco pero a la vez siempre soy yo quien marca el ritmo, ¿comprendes?.-

Black VelvetHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora