Cap XXIV- Prisionero.

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En una elegante habitación de uno de los modernos edificios de departamentos en el distrito Lianozovo, un hombre de aproximadamente 40 años con cabello rubio rizado y penetrantes ojos verdes se paseaba con nerviosismo viendo insistentemente al reloj que con su monótono tic tac rompía el silencio de aquella solitaria vivienda en la que Matthias Orff habitaba desde hacía dos años mas exacto desde que entró al servicio del alcalde Pavel plisetsky ocupando el puesto de secretario personal deber que cumplió con devoción hasta que la inconformidad comenzó a apoderarse de él haciendo que ambicionara más que todo en el mundo tener el mismo poder de dominar a los demás y que nadie le ordenara que hacer, asi mismo desde que conoció a Yuuri Katsuki una enfermiza obsesión se apoderó de él no obstante se guardaba muy bien de demostrarla pues sabía que el poderoso Viktor Nikiforov ya lo había reclamado como suyo y ante eso no podía hacer nada sin practicamente firmar su sentencia de muerte, pero ahora que veía la oportunidad de cumplir su deseo no podía desaprovecharla pese al enorme riesgo aunque contaba que a cambio de tan valioso servicio Mijaíl Stepanov le daría la protección necesaria, que equivocado estaba.

En punto de las once de la mañana el timbre lo alertó por lo que salió a recibir a un par de hombres, se trataba de Igor Koslov que llegó acompañado de otro chico más joven.

-Entonces comencemos nuestro plan.- dijo Koslov ocupando una cómoda silla ante un minúsculo comedor.- Dices que esta noche habrá una cena a la que acudirá Nikiforov.

-Asi es, en punto de las siete se reunirán.- contestó Orff.

-¿Sabes con cuantos hombres acudirá?.-

-No exactamente, pero usualmente no son mas de cinco o seis.-

-En serio que cuando visita a gente conocida se vuelve bastante confiado, creo que después de todo no es tan listo.- añadió con burla.

-Es un imbécil, si no fuera por su dinero con el que ha comprado protección no sería más que un lambebotas.-

-Pero volviendo al asunto, ¿cómo piensas que podamos entrar si el alcalde tiene a sus guardias en alerta?.-

-Muy sencillo, la casa está rodeada de cámaras y guardaespaldas aún asi estos están concentrados en no permitir que nadie más entre pero tienden a bajar la guardia al salir y eso me consta.-

-Se más claro.- le ordenó Koslov con vivo interés.

-A lo que me refiero es que podemos sacar a Katsuki sin que sospechen nada al menos por varios minutos, eso nos daría una gran ventaja.-

-Tú has dicho que los guardaespaldas están siempre vigilando, ¿cómo crees que podremos entrar sin ser notados? tu propuesta no tiene ningún sentido, sinceramente estoy comenzado a dudar de ti.--

-Por eso será mejor que yo me encargue de sacarlo, además les doy mí palabra. Hay un chico que es el jardinero y en el cual el alcalde confía demasiado, él y su novia me ayudarán, obviamente les ofreceremos una buena suma.--

-Continúa.- dijo Koslov poniendo atención a cada detalle.

-Es sencillo; la chica puede llamar a Katsuki en un momento que Nikiforov esté distraído.-

-¿Con qué motivo?.- lo interrumpió Koslov.

-Por ejemplo pidiéndole su ayuda en la cocina, eso seguro es un buen pretexto, ahí mientras tanto yo lo esperaré y enseguida escapamos en la camioneta del jardinero para salir frente a todos los estúpidos guardias sin que sospechen nada.- concluyó con satisfacción.

-Parece un buen plan excepto por un par de detalles que no me gustan.- añadió Koslov con duda.

-¿Cuáles?.- cuestionó Matthias con disgusto.

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