Una semana pasó desde el ataque y tal como Viktor lo pensó, Lev Andreev desapareció de Moscú. Esto era de esperarse ya que aquel hombre como comúnmente se dice había tratado de morder mas de lo que podía tragar al subestimar al ruso y a sus hombres. ¿Pero acaso Viktor dejaría ese ataque impune? definitivamente no, sólo que para ese momento ya Andreev estaba muy lejos y además tenía la firme sospecha de que alguien de sus hombres estaba involucrado, de eso no le cabía duda puesto que la facilidad con la que fueron emboscados lo indicaba a todas luces.
Esa mañana muy temprano el peliplata examinaba aquella siniestra lista en la que con frecuencia tachaba nombres con un gesto de satisfacción como el de una persona que se quita del pie una punzante espina o el de alguien que ve su camino al poder absoluto cada vez más libre de estorbos.
-Adelante.- dijo al escuchar la voz de Yura al otro lado de la puerta.
-Veo que te has levantado temprano.- dijo el rubio sentándose frente a su hermano y poniendo los pies sobre el escritorio provocando una mueca en el rostro de Viktor que odiaba esa costumbre pero ya se había dado por vencido.
-Sabes que me gusta levantarme al amanecer.- respondió sin levantar la vista de la lista que aun estaba en sus manos.
-Sí pero... pensé que aun estarías enredado en los brazos de tu chico o mejor dicho en su trasero.-
-¿Y qué si lo estuviera? ¿Acaso yo me entrometo cuando Beka te visita en la madrugada?.- contestó con disgusto.
-¡Calmate! ya te he dicho que eso es asunto tuyo.-
-¡Entonces deja de entrometerte!.-
-¡Vaya! cada vez te vuelves más intolerante, ¿es que acaso te has enamorado? sólo así se explicaría que te enfurescas apenas escuches una insignificante broma sobre tu chico.-
-¡Sólo cierra la boca!.-
-Bien, la cerraré, pero así no sabrás lo que Beka y yo descubrimos sobre nuestros atacantes.-
-¡Habla entonces!.- El rubio guardó un obstinado silencio que exasperó al mayor.- ¡sal de aquí!.- le gritó.
-¡Pues eso haré!.- Yura se levantó de un salto, a él nadie le gritaba ni siquiera su hermano.
-¡Espera!.- dijo cuando el rubio estaba a punto de salir.- reconozco que perdí los estribos por algo tan insignificante.- se disculpó.
-De hecho no es la primera vez.-
-Si lo sé, sólo te pido que dejes de hacer bromas sobre Yuuri y yo.-
-De acuerdo.-a Yura eso si le parecía raro ya que en otras ocasiones había hecho bromas aun peores a su hermano y sus numerosas parejas y jamás se molestó por ello, incluso le parecían divertidas.
-Siéntate y dime lo que averiguaron.-
El rubio volvió a su asiento y tras un breve silencio comenzó a hablar con tono inseguro.- Sabes que ha sido difícil descubrir quién le habló a Lev Andreev sobre nuestro recorrido de regreso a la mansión, algunos de los hombres piensan que eso fue resultado de una traición.-
-¡Por supuesto que alguien nos traicionó!.- interrumpió el ruso.- ese ataque fue perfectamente planeado en complicidad con uno de los nuestros.-
-Eso mismo opino yo pero...la cuestión es que algunos de nuestros hombres piensan que pudo ser Yuuri, obviamente me cuesta creerlo.- se apresuró a aclarar.
-¿¡Yuuri!?. ¿¡pero de donde sacaron esa idea!?.- exclamó lleno de asombro.
-¡Por favor Viktor!, ese chico tiene poco tiempo aqui y aun así pronto lo volviste tu amante y le has dado demasiadas libertades permitiéndole pasear por la casa, salir sólo con Mila, le has dado un arma y por si fuera poco le compraste un teléfono.-
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Black Velvet
FanfictionYuuri katsuki un inmigrante japonés llegado a Rusia desde la infancia queda en la quiebra con solo una impagable deuda, sin embargo pronto recibirá una extraña pero tentadora oferta de trabajo la cual toma sin pensarlo lo que no imagina es que su vi...
