Cap XXII- planes de venganza.

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Yuuri abrió lentamente los ojos y ante su vista más borrosa aun por la ausencia de sus anteojos vislumbró la pálida luz de una lámpara iluminando una habitación pequeña y modesta pero cómoda a la vez.

--¡Está despertando!-- exclamó con alegría la señora Filippovna que estaba sentada a un lado de la cama.

--¡Gracias al cielo!.-- añadió su esposo Vlad Filippov.

--¿Cómo te sientes?.-- preguntó vivamente Yura plisetsky inclinandose sobre el aun aturdido japonés.

--¿Qué ha pasado?.-- preguntó sentándose con dificultad en la cama.

--No hagas esfuerzo y descansa.-- le pidió el rubio con una inusual amabilidad.

--Pasó un buen rato sin sentido asi que es mejor que trate de descansar.-- añadió Filippov.

--¿Donde están los hombres que nos atacaron?-- preguntó el pelinegro visiblemente confundido.

--Estamos en casa de los Filippov, puedes estar tranquilo.-- respondió Yura.

--¿Y donde está Viktor?.-- preguntó con sobresalto.

--En Moscú, quien debe estar a punto de llegar es Chris.-- contestó el rubio.

--¿Pero que pasó?.--

--Después te lo diré, por ahora es mejor que te revisen.-- respondió Yura al ver por la ventana como un auto se estacionaba y bajaba rápidamente seguido de varios guardias un hombre rubio con un maletín

Enseguida dicho hombre entró a la habitación dirigiendo de inmediato la vista hacia Yuuri.-- déjennos solos.-- ordenó.

Todos salieron excepto Yura que permaneció de pie junto a la cama.--¿Quieres que yo también me marche?.-- preguntó.

--Sabes que tú puedes quedarte.-- respondió Chris Giacometti poniendo a la vez un monitor de presión arterial en el brazo del nipón.

--¿Viktor no ha venido contigo?.-- preguntó el pelinegro.

--No, fue sumamente difícil lograr que se quedara ya que apenas se dio cuenta de que estás herido tomó las llaves de su auto para venir de inmediato.--

--Me alegra que se quedara, no sabemos si aún podemos ser atacados.-- añadió el nipón un poco más tranquilo.

--No volverán, al menos no por ahora la casa está perfectamente vigilada.-- intervino Yura.

Chris revisó con cuidado los reflejos de Yuuri así como su herida en la nuca la cual limpió para colocar una gasa.-- Me parece que no hay ningún trauma serio.-- añadió con tranquilidad.

--Pero me duele mucho la cabeza aparte de que tengo mareo.-- se quejó.

--Son síntomas comunes cuando se presenta una conmoción cerebral pero te aseguro que con descanso estarás bien en un par de días.--

--¡Auch! eso dolió.-- se quejó el nipón cuando el suizo introdujo una aguja para colocarle un catéter intravenoso en su mano.

--Te administraré un médicamento que te ayudará con esas molestias.--

--Gracias.-- en realidad a Yuuri nunca le había agradado mucho el suizo aunque no podía dejar de agradecerle los esmerados cuidados que estaba poniendo en él.

--¿Puedes colgar esto ahí?.-- le pidió a Yura.

--Claro.-- Yura colocó el frasco del suero en un tornillo sobre la pared.

--Ahora regreso, le pediré a la señora Filippovna que te sirva algo caliente.-- dijo el suizo saliendo de la recámara.

--Llamaré a Viktor.-- dijo el nipón en cuanto Chris salió.

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