XLVIII

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Pov general

-Cariño... ¿quieres fruta también?

Callie llegaba a la sala.

-Si, ¿tú que más tienes que hacer hoy?

-Tengo solo dos consultas.

-Yo tengo una cirugia ahora nada más, corri mis consultas por esto del mal tiempo que se anuncio, debo llamar a Arizona. -se terminaba de poner sus botas.

-Bueno ven a desayunar, estas muy acelerada.

-Perdón. -sonrió sentandose junto a ella.

-Mark solo iria un rato también. ¿Mi telefono?

-Aquí. -se lo alcanzaba.

-Gracias.

Addison la observaba en cada movimiento.

-¿Bueno? Arizona... ¿te toca ir al hospital? .. ajá, ¿segura? ... ok, perfecto, nos vemos. Bye.

-¿Qué paso?

-Quería saber si le tocaba ir y si Sofia tenía niñera. Solo tiene una cirugia asique estará el mismo tiempo que nosotras. Este café esta delicioso. -sonrió.

-Ah bien. Oye, ¿puedes calmarte? Estamos a tiempo. -sonrió.

-Perdon. -sonrió y se acercó a ella para besarla. -Gracias por el desayuno.

-Ssshh, lo hago con mucho gusto. -acarició su cabello.

-Esta siendo el mejor invierno de mi vida. -rozo su nariz con la suya.

-Lo sé. Callie...

-Dime. -agendaba unas cosas en su tableta.

-Amm ... ¿qué opinas de lo que menciono Cristina?

-¿Sobre qué? -no la miraba. -Demonios, lo elimine.

-De que necesita a alguien en el departamento.

-Cardio a veces es muy solicitado y sola no se dará a basto, necesita a alguien más. Creo que esta bien. Listo. -volteó a verla. -Que linda amaneciste hoy. -la beso.

-También tú.

Callie no había comprendido las palabras de Addison.

Se puso de pie y guardo su tableta.

-Vamos. Así nos regresamos temprano, podemos hacer algo rico de cenar y mirar alguna pelicula. ¿Qué dices?

-Me encanta la idea. -Addison se acercó y la beso. Estaba todo siendo tan lindo y tranquilo que comenzaba a preocuparla.

-¿Estas bien? -acaricio su mejilla.

-Si, todo bien. -la beso. -Vamos. De seguro tu interno esta ahí afuera maldiciendo. -rio.

-Vamos. -rió.

Y si, al salir vieron a Smichtt nuevamente frustado.

-¡¡YA NIÑO VENTE!!- lo llamó Addison.

-¿Y eso?- rió Callie.

-Nada, recuerdame comprarle el liquido de su carro. -se burló.

-Se supone que él debe recordarme las cosas a mi.

-Hazlo por mi. Te pagare. -suplico.

-Bien. ¿Con qué? -se acercó a ella.

Smichtt subia al carro.

-Lo siento, otra vez olvide comprarlo. -se disculpaba.

-Lo haremos de regreso niño. -comentó Addison.

CAER EN LA TENTACIÓNDonde viven las historias. Descúbrelo ahora