Ya pasaron dos semanas desde que Silverio se encuentra en esta dimensión sin señal alguna de las flores, ya se ha acostumbrado un poco a su rutina diaria del trabajo a su casa, el parque, la biblioteca, entre otras cosas. Porque necesita seguir buscando, tiene el día libre, así irá de nuevo a casa de Madan Sara para tratar una vez más con la bola de cristal.
Zack le dejó el auto, así que no tendrá problemas para desplazarse, quedó con Madan al final de la tarde así que decide ir a dar una vuelta mientras tanto, no hay mucho por hacer si las flores aún no aparecen, pero todavía hay algo que puede investigar, regresa al callejón donde desapareció aquella chica la última vez, analiza el sitio una vez más, pero no hay forma de que pudiera escapar si entraba a ese lugar, hay una escalera de emergencia, pero está muy alto y aunque hubiera logrado alcanzarla, Silverio la hubiera visto antes de escapar; el muro que sella el callejón también es demasiado alto, más de dos metros, no hay puerta y la pared no tiene ningún tipo de agujero que le ayudara a treparla -¿Cómo rayos escapó?- se dice así mismo.
Sale del lugar y decide caminar un poco, ve una panadería en la esquina y decide que un café le vendría bien, no hay mucha gente dentro del lugar, es sencillo y con música suave de fondo; se acerca a la barra y pide un expreso, se sienta en una de las mesas de la esquina y ve a la gente pasar por la ventana, cuando de pronto, así de la nada la ve, la misma chica entrando a la panadería, si el destino fuera un comediante su circo sería el más visitado del mundo.
La observa con precaución mientras ordena en la barra, compra unas quesadillas para llevar y un capuchino; mientras la ve Silverio se da cuenta de que es algo linda, aún no logra ver sus ojos, necesita verlos para confirmar si en realidad es una flor, ella sale de la panadería y él la sigue, pero esta vez trata de ser más sigiloso, no quiere que se dé cuenta y escape sin más, aunque tal vez debería enfrentarla directamente, piensa mientras la observa de lejos, cruza al otro lado de la calle adelantándose sin que ella lo noté, cruza de nuevo a la calle por donde va ella, poniéndose en frente, camina directo hacia ella, chocando su hombro a propósito, -Oh, disculpa no fue mi intención- dice mientras la mira directamente a los ojos,-Eh...tranquilo estoy bien.- responde, pero hay algo diferente a la última vez, su mirada es distinta, reflejan un color caramelo en vez de aquel dorado brillante.
Ella sigue caminando y Silverio regresa confundido, más confundido que antes, -¿Qué diablos está pasando?- se pregunta cuando un grito llena los oídos en las calles, a una mujer le arrebatan su cartera de golpe, Silverio ve al sujeto correr y no duda en ir tras él, la gente lo mira sorprendida, todos se enfocan en ayudar a la chica que quedó tirada en el suelo por el maleante; corre rápido, pero Silverio también, se mete por una calle llena de personas para dificultarle la visión a Silverio, él sale de la acera y corre por la orilla de la misma hasta tenerlo a un lado, llegan a un semáforo y Silverio se le lanza encima, ruedan en el suelo haciendo que algunos autos frenen de golpe frente a ellos, logra ponerse sobre él y tomándolo de la camisa lo noquea de un golpe.
La policía interviene separándolos, Silverio levanta las manos en señal de rendición, levantan al otro sujeto que sigue inconsciente llevándoselo detenido, la dueña de la cartera llega al lugar de los hechos y le dice al policía que esas son sus pertenencias, él se las entrega y ella le da las gracias, -No se preocupe, pero debería agradecerle a aquel hombre.- dice señalando a Silverio mientras meten al tipo en la patrulla.-Muchas gracias.- dice la dulce voz, Silverio voltea, pero lo que se encuentra frente a él nunca lo esperaría, era ella, la misma mujer de la que él estaba enamorado hace ya miles de años, la misma que lo traicionó y en el camino lo llevó a su muerte.-A...no, no se preocupe no tiene porqué agradecerme.-titubea - Oh no enserio gracias quisiera pagárselo de algún modo.- dice mientras busca en su cartera, -Eh no, no se moleste, no lo hice por eso, gracias.- se niega rotundo, mientras los recuerdos pasan por su cabeza de nuevo después de mucho tiempo, -bueno déjeme darle mi número, yo trabajo en el periódico La nueva voz, si necesita ayuda alguna vez, no dude en llamarme, mi nombre es Esther Ross.- el estómago de Silverio se revuelve al escuchar su nombre, -Emm gracias, créame que lo tendré en cuenta.- mira la hora y se le hace tarde, Madam Sara lo espera.
Mientras, desde una esquina, la chica de ojos caramelo lo observa alejarse, con una mirada no muy grata -Si mi vida fuera un circo, el destino se haría rico. - se dice Silverio mientras corre en dirección a su auto, media hora después llega a casa de Madan Sara.
-¿La puntualidad no está entre tus dotes, cierto? -
-En los míos sí, en los de la vida no, aun así, disculpa, tuve un pequeño inconveniente en el camino. -
-¿Tiene algo que ver con lo que buscas? -
-No, la verdad solo se trata de los juegos absurdos con mi pasado, pero no es algo que tengas que saber, ahora vamos a lo nuestro. -
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Guerra de flores.
General FictionNunca fui una mala persona, o por lo menos eso creo, toda definición cambia ante los ojos de alguien pero aún así, fui condenado, condenado a buscar lo que nadie más podría, las cuatro flores del Edén, con el único objetivo de darles muerte solo par...
