Han pasado horas desde que Silverio está encerrado en esa habitación, no ha visto pasar nada ni a nadie, todo es silencio, y lo único que puede escuchar son las voces en su cabeza una y otra vez diciéndole que haga algo, Pero ¿qué? No hay nada que hacer, sin armas, sin forma alguna de comunicación, no sabe ni siquiera si Zack y Madan Sara estén aquí también, se siente...inútil, falló de nuevo, y las oportunidades se acabaron, -Supongo que así termina. - se dice así mismo mientras observa el vacío.
-De verdad que no he logrado nada, le hablé tantas veces de levantarse y seguir, de luchar por quienes son y quienes quieren ser sin siquiera haber logrado algo, no tengo moral, él tiene razón, pero no puedo dejar que ellas vean eso, confían en mí, cada una de las veces que preguntaron qué haría, que me preguntaron qué solución tenía, por cada una de esas veces en que me dieron tiempo de pensar y se dejaron guiar por mi mano, he hecho más de lo que esperaba en este tiempo, estuve tan cerca del final que aunque no tenía la respuesta, podía verlo, y aún no acabo.-
Ve el collar colgando sobre su pecho y se lo quita, mira detenidamente la joya pensando si lo que va a hacer es lo correcto, no quedan más opciones y el tiempo se agota, en cualquier momento entrarán por la puerta y se lo llevarán, así que toma una decisión, todo queda en un silencio profundo y la temperatura baja de golpe, el frío que hace no es normal y miles de voces comienzan a hablar entre los pensamientos de Silverio.
Su cuerpo se retuerce -Ayuda, ayuda, déjanos salir, déjanos vivir, déjanos, ayuda. Es tu culpa, estás fallando, estás fallando. - susurran las voces dentro de su cabeza, un grito de dolor se escucha en el lugar; y con ambos puños amarrados golpea la gema quebrándola por completo, el lugar comienza a temblar y las miles de almas de Silverio comienzan a salir cubriéndolo y atormentando su mente, todo lo que está alrededor se distorsiona y es como si un fantasma jugara con las luces. Las luces rojas de emergencia se activan y las chicas despiertan junto con Zack y Madan Sara que también se encuentran ahí.
Los gritos de Silverio se escuchan por todos lados ligados con las de sus almas, los guardias de seguridad llegan, y las puertas de las celdas se abren. Las cuatro flores en un mismo sitio, disparan contra ellas, pero Esther detiene las balas en el aire, luego Michelle se acerca y con un chasquido les hace tirar sus armas, poniéndolos bajo su control; otro grupo de ellos entra, pero Susan los pone a pelear entre ellos, -¿Qué demonios es eso? - pregunta Susan mientras el aire es arrastrado hacia la habitación de Silverio -Debe ser Silverio, lo más probable es que haya destruido la gema de ágata, el collar que retenía a las almas de sus multi versiones para que no lo atormenten, está apunto de causar un cataclismo.- Le responde madan Sara.
-¿Y cómo lo detenemos?- pregunta Aleiza, -¡Tienen que ponerle el collar otra vez!- el lugar comienza a derrumbarse por la presión, y Madan Sara les entrega su collar para que se lo pongan a Silverio, -que vayan Esther y Aleiza, detengan el tiempo junto a él para que puedan acercarse.- Ambas se miran y en la cara de Esther se ve que no le agrada la idea, pero está dispuesta a hacerlo por Silverio. -nosotras buscaremos la forma de salir de aquí, los esperamos afuera; una vez se detenga, corran, la estructura quedará inestable después de esto.- Todos se marchan del lugar y ellas van por Silverio, una gran masa de caos negro se ve cuando entran a la habitación, justo en el centro está Silverio, -Toma hazlo tú, yo te cubro.- le dice Esther mientras le entrega el collar a Aleiza, ambas usan su habilidad para detener el tiempo, Aleiza se acerca colocando el collar en el cuello de Silverio abrazándolo, el tiempo comienza a correr de nuevo y todas las almas empiezan a regresar al collar, son muchas, pero al final entran todas. Silverio regresa en sí y toma una gran bocanada de aire como si hubiese estado aguantando la respiración, tiene a Aleiza justo en frente y ella le pregunta si está bien, él responde que sí, que ahora está mucho mejor y le roba un beso que en el momento es correspondido.
Esther los ve y su pecho se estruja ante la escena, siempre sintió que Aleiza le había quitado la atención de todos y ahora también tiene a un hombre que le gusta.
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Guerra de flores.
General FictionNunca fui una mala persona, o por lo menos eso creo, toda definición cambia ante los ojos de alguien pero aún así, fui condenado, condenado a buscar lo que nadie más podría, las cuatro flores del Edén, con el único objetivo de darles muerte solo par...
