Al día siguiente, Silverio se prepara para ir a trabajar, está algo apurado, ya que va tarde, pero alguien toca su puerta de forma inesperada, son dos hombres vestidos de traje, uno de ellos muy alto, piel de color, y usa un gorro gris, su mirada es seria y no demuestra expresión alguna; por otro lado un sujeto un poco más bajo, blanco, cabello castaño, él si muestra una sonrisa, pero no una que inspire confianza, se podría decir que es maquiavélico en cierto punto.
— Buenos días amigo...— extiende su placa ante Silverio
—Yo no soy su amigo, buenos días oficial ¿en qué puedo ayudarle? —
—Bien, discúlpeme, ¿señor? —
—Silverio. — lo mira escéptico
—Señor Silverio, mi nombre es Marcelo Ríos, y el hombre aquí a mi lado es Sam Safrael, somos detectives de la división especial de la ciudad, estamos investigando un caso en el que creemos que ustedes podrían estar involucrados, claro, no como posibles sospechosos sino como víctimas, ¿podemos pasar? —
—No quisiera la verdad, pero adelante, tome asiento. —
—¿Viven ustedes dos solos? —
—También está la pareja de mi amigo, creo que se está duchando.— de pronto se escucha el sonido de la regadera.
—Ok, no hay problema, verá, hace un par de días hubo incidentes en una casa por los suburbios, apareció el cadáver de una mujer de la tercera edad muerta, parecía ajuste de cuentas y había índices de pelea dentro de la casa, también supimos que, su amigo fue agredido aquí mismo en su casa; nuestra investigación nos llevó a descubrir que las armas de fuego usadas por estas personas eran del mismo calibre; ayer justo a 12:55 pm, hubo un incidente, dónde dos grupos se dispararon entre sí en una vía pública, ambos escaparon, pero las balas encontradas en el sitios eran del mismo tipo, ¿sabrán algo al respecto? o ¿tendrán algún tipo de información con la que podamos contar?—
—Le diré lo mismo que dije ese día cuando me pidieron mi declaración, no sé nada, no tenemos ni la menor idea de porqué lo hicieron, ni quienes son, tampoco tenemos enemistades con otras personas; lamento decirlo, pero no tenemos respuestas para ustedes. —
—Lamento ser tan insistente, pero, es mi deber averiguar qué está sucediendo, aun así gracias por su información, nos estaremos viendo pronto, (se levantan) lastimosamente tenemos otros asuntos que resolver y se nos hace tarde. —
Silverio se extraña al ver que no se muestran más insistentes en el caso, pero se marchan sin decir más, y él solo cierra la puerta detrás de ellos, ambos hombres caminan por el pasillo, —pensé que intentarías poner más presión— Dicen Safrael —Aún necesitamos mover cartas en este asunto, se mostrará explosivo en cualquier situación, pero necesitamos más pruebas, hasta ahora no han dejado mucho rastro, ya por lo menos sabemos...dónde están los tres.— ambos salen del edificio y Silverio observa desde la ventana.
—estamos siendo vigilados— dice viendo cómo ambos hombres suben a su auto, —¿Crees que sepan algo? —pregunta Zack —No lo sé, pero no son idiotas, algo están planeando.—Madam Sara entra en la sala con el cuerpo cubierto por una toalla y el cabello mojado —¿Ah, enserio si te estabas bañando?— dice Zack al verla, —No iba a hacerlo todavía, pero ya estaba ahí así que, ya que.— dice levantando sus manos y encogiéndose de hombros, —Me voy—Dice Silverio tomando su chaqueta y las llaves del auto, —¡Llama al restaurante para avisar que vas tarde!— le grita Zack, —¡No voy al restaurante!— responde mientras corre y desaparece.
Está un poco pensativo sobre lo que va a hacer, mira la tarjeta en su mano, no quiere tener que tratar con ella, pero no le queda de otra, tal vez su reencarnación en esta línea sea distinta. Piensa mientras marca los números en el teléfono y presiona llamar, —hola Buenas tardes. — dice la voz tras el teléfono, mientras pasan varios recuerdos —¿Si, buenas con quién hablo? — pregunta al ver que Nadie responde del otro lado, —Eh... Si buenas, ¿con la señorita Esther? — dice reprimiendo sus recuerdos, —Si, con ella habla, dígame. — responde de forma educada —Lamento molestarla soy el sujeto del otro día, el de la cartera. -- su mente da muchos rodeos para lo que en realidad busca, —¡SILVERIO!— grita por la bocina emocionada, es sorprendente que recuerde su nombre, pero fastidioso al mismo tiempo, —Emm si soy yo, la verdad la estaba llamando para.— lo interrumpe —Espera, no, no me digas por teléfono, ven a mi oficina, ya te doy la dirección.— él la interrumpe a ella, —No hace falta, yo sé dónde queda y estoy más cerca de lo que cree.—dice mientras mira el edificio del Diario.
Sube hasta el lugar con muy poco ánimo, ve montones de cubículos y se pregunta cuál será, hasta que la ve hacerle señas desde la puerta de la oficina, lo recibe muy amablemente y le pide que tome asiento, Silverio obedece y ella se sienta frente a él, —¿Dígame señor...Silverio, en qué puedo ayudarlo? — pregunta con una mirada curiosa, —Primero necesito preguntarle, ¿Cómo sabe mi nombre? Me impresionó un poco que lo recordara, pero luego recordé que nunca se lo dije. -- ella se queda paralizada un instante, luego se recuesta en su asiento con los ojos cerrados —Dios que pena, ¿enserio no lo recuerda? — sus ojos empiezan a brillar en un color amarillo suave, —Silverio traga profundo y su pulso se acelera, la flor amarilla está justo frente a él.
—No.— Silverio desvía la mirada, ella levanta la ceja extrañada, —Solo responda mi pregunta y luego hablaremos de la razón por la que estoy aquí.— exhala en frustración al ver que no puede controlar a Silverio con su mirada —Muy bien, debo admitir que investigué un poco sobre usted, solo datos básicos.— la mira de reojo, y luego mira un cuadro de un bote en la oficina —Bien, espero sepa que eso es acoso, pero en fin, necesito su ayuda, no sé si sabe del incidente hace una semana en los suburbios de la ciudad, donde una anciana fue asesinada en su casa.— le dice aún sin mirarla a los ojos, —Mierda necesito salir de aquí, nunca me imaginé que ella sería una, demonios ahora tengo más razones para desconfiar. -- piensa mientras ella se levanta y le pasa las manos suavemente por los hombros.
—Si claro, se dice que fue un ajuste de cuentas, pero hay indicios de que pudo haber sido algo más. — le habla al oído.
—Bueno, hace unas semanas mi mejor amigo fue brutalmente agredido por este mismo grupo, y días antes intentaron matarnos de un disparo en nuestro apartamento, (saca su arma y la pone en la mesa), y anoche tuvimos un encuentro en un callejón, donde se escucharon varios disparos, necesito saber quiénes son, y quién mejor que alguien como usted para ayudarme. Necesito mantenerla a raya. — piensa tratando de controlar la situación.
Ella da un paso atrás y regresa a su silla al ver el arma de Silverio
—¿Y cómo podría yo ayudarte a averiguar eso? —
—Eres una reportera conocida y con contactos, aparte...tienes el poder de la flor amarilla, la flor del tiempo.— la tensión en el ambiente se dispara de golpe, al punto de que puede cortarse con un cuchillo, todo se queda en silencio un momento y el tiempo se detiene, la mirada de ella decae de forma seria, Silverio se la está jugando con esta decisión, pero si consigue lo que quiere, esto podría cambiar el rumbo de toda la historia.
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Guerra de flores.
General FictionNunca fui una mala persona, o por lo menos eso creo, toda definición cambia ante los ojos de alguien pero aún así, fui condenado, condenado a buscar lo que nadie más podría, las cuatro flores del Edén, con el único objetivo de darles muerte solo par...
