Capítulo 25-Flor morada-

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Un corazón lleno de deseo.

Amanece, otro día comienza a correr y aunque parece estar en calma no se sabe las sorpresas que deparará, Aleiza pasea por el cementerio, salta de tumba en tumba como una niña pequeña hasta llegar una que tiene un ángel en la punta, es la tumba de su padre, posa sobre ella unas rosas rojas y se sienta en frente con una sonrisa, –Hola papá, disculpa si...tenía varios días sin venir, he estado ocupada, pero tranquilo ya pronto todo acabará, terminaré el trabajo  que estoy haciendo y vendré más seguido, sabes... volví a ver a Esther, no lo había planeado, pero bueno, sigue molesta y mucho la verdad; y a veces pienso que tiene razón, pero no permito que me afecte, también conocí a alguien nuevo estas semanas, se llama Silverio, y sí, es un hombre, creo que él puede ayudar a Esther, es un poco chocante y molesto, pero creo que puedo confiar en él.–

Guarda silencio durante un instante y luego sus ojos comienzan a enrojecer, lágrimas  brotan de ellos sin permiso, –Enserio desearía escuchar tu voz de nuevo, lo que me dirías en una situación así, yo quiero ayudarla pero...¿Qué hago si ella no me deja?– acto siguiente, un pequeño brillo florece en su pecho, una luz color morada la ciega y una voz llena su cabeza, su cuerpo se siente ligero y la suave voz susurra para ella.–Somos la flor del deseo y el morado es nuestro color, somos capaces de cumplir los sueños si se piden desde el corazón.– luego abre los ojos de nuevo,  y se da cuenta de que esta sola, pero ya no es la voz de la flor la que resuena por su cabeza, ahora es la voz de su padre, –Siempre te enseñé que la familia era lo más importante, nunca te dije que podría ser difícil, perdón por dejarte sola...pero te pido que no la dejes sola, porque así tú no seas de su sangre, eres su familia.–

Lágrimas corren por su mejilla mientras sus ojos buscan desesperadamente la voz, pero vuelve a desaparecer, un silencio profundo queda en el lugar, y la voz de la flor morada vuelve a aparecer –Ya tienes tu primer deseo, ahora huye del cazador si no quieres perder lo que ofrezco. –

Mientras tanto, en la casa de Michell, Madan Sara recibe el aviso de la bola de cristal, la cuarta flor ha despertado, Silverio no ha podido dormir en toda la noche después de la noticia que recibió por parte de Madan Sara y el Jardinero, Zack toca su puerta, –Buenos días Silverio– abre con una sonrisa muy típica de él –Buenos días, veo que estas feliz – el ríe de forma sarcástica –Digamos que feliz no es la palabra, pero...creo que lo menos que necesitas es una cara larga y más en esta situación.– Silverio hace una corta sonrisa y le agradece poniendo la mano sobre su hombro –Gracias Zack, disculpa todas las veces que he sido tan indiferente contigo, pero ya te he perdido muchas veces y no me agrada esa idea, además ahora que sé que esta mi última oportunidad siento más presión que nunca antes.– suelta un suspiro de cansancio –La verdad no sé que cosas habrás hecho durante tanto tiempo y en tantas dimensiones para ganar, pero creo que en esta has logrado mucho, digo, esas mujeres no te han matado, más bien están a la espera de tu decisión y creo que hasta estima te tienen, – jajaja una siente respeto, y la otra está atraída hacia mi emocional mente; y otra me quiere dar una paliza, no matarme, pero si una paliza— ambos ríen y por un momento todos los problemas desaparecen,— Bien, supongo que no me queda de otra, tendré que encontrar una solución a todo esto, no puedo permitirme perder otra vez.

Madan Sara los interrumpe —Muchachos traigo noticias, la cuarta a despertado, la cuarta flor a despertado.— ambos se quedan algo impactados por lo repentino —¿Dónde está?— pregunta Silverio —No puedo decirte con exactitud pero...es un cementerio.— Zack revisa en su teléfono y ve que solo hay cuatro cementerios en la ciudad, el problema era a cual ir primero, Silverio recibe una llamada de Aleiza, le pide que si puede ir por ella, lo cual se le hace extraño, le manda la ubicación y resulta ser un cementerio, Silverio se preocupa y se marcha de inmediato tras ella.

Dos horas después, llega al lugar y la encuentra sentada sobre la tumba de su padre con el cabello cubriéndole el rostro, —Aleiza ¿estás bien? — pregunta —La verdad, es que no lo sé. — sube el rostro y sus ojos están llenos de lágrimas, reflejan un color morado intenso, Silverio la abraza con fuerza y ella se suelta en lágrimas sin siquiera entender el motivo.

Guerra de flores.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora