Capítulo 20 -Flor azul-

4 0 0
                                        

Respeto.

—Siempre odie la injusticia de este mundo y más cuando se trataba de mí, nunca sentí que la vida me favoreciera en ningún aspecto, tenía problemas con mi ira y me costaba controlarme, hasta que encontré el boxeo, fue ahí cuando puede descargar mucho de lo que sentía en ese cuadrilátero, pero no era suficiente, odiaba perder, sentía que lo único en lo que realmente funciono, no funciono bien, hasta que encontré la flor, esa flor que me dejó alimentarme de todo ese mal que soltaban los demás y usarlo a mi favor, todo parecía empezar a ser justo hasta que ellos llegaron, no sé quiénes son, pero nos volveremos a ver de eso estoy segura, no puedo permitirme perder ahora que en mis manos corre...todo este poder.— Un pensamiento vaga por la mente de la flor azul mientras se retira de aquel sitio de peleas clandestinas.

Al día siguiente, Silverio le prestó el auto a Aleiza, le dijo que saliera de la ciudad durante unas horas, ya que probablemente la Flor azul la estaría buscando y él tendría que ocuparse de eso, mientras se dirige a la oficina de Esther que lo invito a tomarse un café para hablar de lo sucedido últimamente, ya que tenía dos días perdida. Llega al edificio de la editorial y la espera en la cafetería, dijo que no podía ir muy lejos porque estaba un poco ocupada con el trabajo.

—Hola Silverio— Dice sentándose frente a él mientras echa su cabello a un lado.

—Hola Esther, unos amigos fueron a visitarte ¿los recibiste bien? —

—já, si son amigos tuyos por supuesto que sí. —

—Bien, ahora dime ¿Qué sucedió el día del atentado en casa de Michelle Santos? —

—Bien, la verdad fue muy inesperado como paso todo, le pedí a unos amigos que investigaran sobre los sujetos que te persiguen, y como te conté por teléfono, son un grupo muy reciente, de hecho el líder se hace llamar el Jardinero, por obvia razones, no sé cuántos seguidores tienen, pero si han estado preguntando por diferentes mujeres, lo que implica que yo también, por eso fue que me estaban siguiendo, me acerque a una patrulla y les dije que el auto de atrás llevaba rato siguiéndome y eso me tenía asustada, los policías lo detuvieron y yo seguí.—

—Ya veo, sabía que tendrías problemas, ¿Y lo del contacto en la policía? ¿Qué sabes de eso? —

—No mucho, solo sé que forma parte de la división especial de detectives que investiga tu caso que, por cierto, dos hombres vinieron a mi oficina ayer por la tarde, y aunque te conocen no tenían pinta de ser muy amigos tuyos. —

—¿Dos detectives? Jaja si son quienes yo pienso, son los responsables del caso, pronto estarán en mi casa con una orden de cateo y otra de detención. —

—¿Como sabes eso? —

—Me imagino que eso está haciendo. He dejado demasiadas pruebas en el camino que pueden inculparme. —

—Bueno, supongo que ya lo conoces muy bien, ¿Has tratado con él antes? —

Un golpe en la mesa interrumpe la conversación, la Flor azul cumplió su promesa, Silverio no es su presa principal, pero al no encontrar Aleiza se quedó sin opciones. —¿Dónde está ella?— pregunta ignorando a Esther, — ¿Dame una razón para decírtelo?— responde — Si no quieres golpiza me lo dirás.— el ríe descaradamente —¿Me pueden decir que está pasando?— pregunta Esther confundida — No te metas en lo que no te importa.— le responde la flor azul —Tendrás que intentarlo la verdad.— lo mira con una sonrisa que se nota que es falsa— Si lo que quieres es que te dé una lección, te la daré.— se van del lugar hasta un callejón y un grupo de gente que la acompaña los sigue.

—¿Qué demonios está pasando Silverio? ¿Quién es ella?— le pregunta Esther aún sin saber que sucede, —Es una conocida, también portadora de una flor, pero no sabe quién soy, te pido no intervengas.— ella lo mira algo confusa, pero asiente con la cabeza.— Bien, esta es mi única regla, si logras acercarme un golpe a la cara, ganarás, pero si logras acercarme un golpe a la cara sin usar el poder de tu Flor te llevaré con ella.— le dice Silverio mientras los otros graban y hacen un círculo a su alrededor — ¿A qué te refieres con el poder de la flor?— le dice ella tratando de hacerse la confundida —Sé lo que puedes hacer con el odio de la gente, ya sabes la flor que llevas dentro, no hace falta que finjas solo pelea.—

Abre los ojos como platos, pero acepta, no quiere dejarse intimidar por Silverio, —Bien, solo espero que después no te arrepientas.— le dice y chocan puños, Silverio le da su chaqueta y su arma a Esther, una pelea se desata en el callejón, ambos giran de lado a lado y ella no duda en atacar, sus golpes son rápidos y certeros, pero Silverio no se queda atrás, a lo largo de todas sus vidas ha aprendido a defenderse, y el perder con esta chica sería una humillación para todo lo que ha pasado, se limita a esquivarla por un rato y puede notar su cansancio, entonces aprovecha para acertar varios golpes en sus costados dejándola sin aire con uno de ellos, ella no tiene la intención de rendirse, así que hace lo posible por esquivar los ataques de Silverio, el ve como le brillan los ojos en ese azul profundo y sabe que ya no se está alimentando del odio de los demás si no de su odio hacia él.

Los espectadores están alterados, no pueden creer lo que ven, una segunda derrota para la maestra invicta, por fin logra acertarle unos cuantos golpes a Silverio, pero él no se deja afectar, el sudor corre por su frente y entre las miradas ve la de Esther algo preocupada,  esto lo desconcentra, y por un momento casi es golpeado en la cara, voltea a mirar y nota que su mirada no está brillando, aprovechó el momento casi lográndolo, pero Silverio está decidido a terminar con el juego lanzando varios golpes de los cuales no acierta todos, pero sí el que quiere, uno directo a su cara con la izquierda, —¿Sabes por qué tienes que pasar primero sobre mi antes de llegar a ella? Porque solo yo puedo vencerla. — Le susurra mientras la chica apenas puede ver estando en el suelo —¿Quién eres? — pregunta con una voz cansada —No tienes porqué saberlo aún, cuando puedas levantarte lo sabrás. —

Toma su chaqueta y su arma saliendo del lugar— vámonos antes de que se pongan sensibles sus amigos. — le dice a Esther marchándose del lugar.

Guerra de flores.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora