Un cuerpo cansado entra por la puerta del apartamento, Silverio, por fin en casa, piensa mientras cierra la puerta con delicadeza, no ve a Zack ni a Madam Sara, lo cual le parece extraño, trata de no llevar la situación a algo malo, y por suerte no es así, aunque tampoco se esperaba lo que se iba a encontrar dentro de esa habitación, se asoma por la rendija de la puerta y ve Madan Sara siendo nalgueada por Zack a luz tenue, regresa lentamente hacia atrás y se tira en el sofá de la sala, una sonrisa de semi curva que dice "bien hecho amigo" se dibuja en su rostro, ya parecía haber algo raro entre ellos, pero encontrarlos en pleno acto fue un poco Inesperado.
Par de horas más tarde, ambos salen del cuarto con una amplia sonrisa en el rostro y de forma muy cariñosa, ambos lo ven sentado en la sala y se quedan perplejos, Silverio ve sus caras y dice —No digan nada y yo no diré nada, ya con lo que ví no necesito explicaciones al respecto.— ambos quedan en shock, pero le hacen caso, —¿Te encuentras bien? Por fin regresas cuéntanos lo que pasó.— dice Zack tratando de cambiar la conversación, — Bueno, pues, atacaron la mansión de Michelle Santos y me tocó salir de ahí con ella perseguidos por un montón de matones, no quería luchar con ellos para no revelar mi inmortalidad, pero al final me vi obligado a hacerlo, aunque...después ella me mostró su poder, usó el poder de las flores con un sujeto que la iba a matar, cuando salimos del bosque la policía nos esperaba y tuvimos que ir con ellos a declarar.—
—Eso será un problema, seguro que nuestros amigos detectives estarán aquí de nuevo, que por cierto, en tu ausencia dieron una pequeña visita con una orden para interrogarnos, ya saben que yo vivía en esa casa con la anciana.— Madam Sara.
—Ese sujeto se está transformando en una verdadera molestia.— Silverio
—Es normal, la policía siempre se interpone con lo que no debe.— Zack
—Sí, pero por ahora estaremos bien mientras no tengan nada concreto, por otro lado, encontramos la ubicación de la flor azul, y creo saber quien es.—Madam Sara
—¿Enserio?— voltea a verla con mucha emoción.
—Es una chica que trabaja en una tienda de empeño, la recuerdo porque hace tiempo fui a vender un reloj muy viejo de mi familia, y esa perra me estafó, me dijo que el reloj no valía más de 60 dólares, cuando en realidad valía doscientos dólares, me enteré varios meses después por un familiar, pero ya era tarde, no podría recuperarlo.—
—¡Vaya! alguien te la jugó, eso no lo sabía, debes tener cuidado Silverio. -- dice Zack con un tono bromista.
—En realidad sí significa que debo tener cuidado. -- ambos ríen y Madam sara les lanza un cojín.
—Solo se aprovechó de mi falta de conocimiento, eso es todo.— Madam Sara
—jaja Aun así, fue muy lista.— Silverio
Se levanta y le pide a Zack que le mandé la dirección al teléfono, que él va hacer una llamada, durante todo el alboroto no supo más nada de Esther, y eso puede ser un problema, ella no le agrada mucho, ya que es la reencarnación de su ex, pero, aun así, no puede negar que tiene actitudes diferentes a esa persona. Lo envía directo al buzón, llama una vez más, pero lo mismo, así que, le deja un mensaje, llega el mensaje de Zack y enseguida toma su arma marchándose de nuevo.
—¡Espera Silverio! te acompaño.— Dice, montándose su chaqueta encima, —No Zack es muy peligroso, no sabemos si los tipos de negro aparecerán de nuevo.— dice abriendo la puerta, —No lo creo, después del alboroto en la mansión deben estar agrupándose.— responde insistente —ya te dije que no...pero pueden hacerme otro favor, ve con Madan Sara a este sitio y averigüen si ésta persona se encuentra bien, es la portadora de la flor amarilla.— su rostro refleja un tono serio —Ok, te estaré llamando en caso de algún problema— responde tomando la tarjeta —Y otra cosa, hay otra arma debajo de mi cama, llévala contigo solo por si acaso.— cierra la puerta detrás de él, baja al estacionamiento y se encuentra con Aleiza recostada de su auto esperándolo.
—Llevas mucho ahí. — pregunta con una sonrisa de lado — Como veinte minutos, si no bajabas te iba a buscar. – se pone derecha y pasa su mano por su cabello echándolo hacia atrás, —¿Por qué me esperas? — se sube al auto y ella con él —No duras mucho tiempo en tu casa y si sales es porque vas a causar algún lío. — se pone el cinturón. —Si es cierto, dime ¿hubo heridos en la mansión?— la mira intrigado —Me cargué a la mayoría y después llegó la policía, los únicos muertos y heridos que hubieron fueron los vigilantes de la mansión, aun así fueron pocos.— la mirada de Silverio se vuelve seria apretando el volante —Esa gente realmente no decidió trabajar ahí, fueron controlados por la magia de la flor y perdieron sus vidas en vano, yo tal vez soy muy egoísta, pero las flores lo son más y por eso las odio.— piensa mientras conduce, le explica a Aleiza que ya encontró la ubicación de la flor azul.
—¿No te cansas de todo esto? Digo, ya lo has repetido tantas veces que...Dios yo hubiera tirado la toalla.—
—Ya lo hice, muchas veces intente vivir una vida normal y sobrevivir al hecho de que las flores dominarían al mundo, pero eso no es vivir, y yo terminaría siendo cazado por ellas.—
—Y no intentaste unirte ellas, persuadirlas de que podrías ser el mejor aliado que podrían tener.—
—Sí, pero al final morí de nuevo, no puedes confiar en ellas. Aparte...cargaría con las vidas de miles de personas en mi conciencia, o mejor dicho, lo hago, cargo con todas la vidas de las personas que han muerto en cada línea de tiempo, cada dimensión, con cada una de mis versiones, en sí, cargo con todo eso, por eso es que mi aura refleja muerte, por el montón de almas que he sustituido a lo largo de mi historia, de mis amigos y familia, estoy cansado Aleiza, estoy cansado, muy cansado, pero si me detengo, mi egoísmo ganará y no puedo vivir con eso ni en esta vida ni en otra.—
—Bien, porque no dejaré que mueras tan fácilmente, tal vez ya muchos te han prometido su ayuda en otras líneas y tiempos, pero dices que desde que llegaste, ésta dimensión tiene algo diferente, así que tal vez mi promesa no sea en vano.—
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Guerra de flores.
General FictionNunca fui una mala persona, o por lo menos eso creo, toda definición cambia ante los ojos de alguien pero aún así, fui condenado, condenado a buscar lo que nadie más podría, las cuatro flores del Edén, con el único objetivo de darles muerte solo par...
