Capítulo 23 -Flor amarilla-

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Una flor para otra flor.
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La camioneta comienza a desmoronarse lentamente, los sujetos se paran frente al jardinero formando una línea defensiva, disparan al auto, y Silverio apenas logra esquivar una balas moviéndose a la izquierda, Aleiza está con él, se pone frente al volante mientras él se cuelga de la puerta del copiloto disparando contra ellos, logra derribar a dos, pero los otros se cubren, las puertas de la camioneta se degradan tanto que caen obstaculizando el paso, los sujetos regresan para disparar de nuevo, pero un agujero se abre en el suelo quedando atascados, Silverio aprovecha esta distracción y dispara contra ellos,  ya solo queda el jardinero y el conductor —¡Silverio! ¡Ese auto no aguantará más, hay que despertarla! — le grita Aleiza —¿Y CÓMO HACEMOS ESO? — pregunta mientras la brisa apenas lo deja hablar, —¡Déjamelo a mí, tú ocúpate del enmascarado! — dispara al asiento del conductor matándolo, y el jardinero tiene que tomar el volante, —Bien ¿Ahora que harás? — le dice Silverio a Aleiza

Le entrega el volante a Silverio y le dice que se acerque lo más que pueda, de pronto sus ojos empiezan a brillar en ese color dorado y su cuerpo comienza emitir unos lazos de luz, todo se paralizada, el tiempo se detiene de pronto, salta hasta la camioneta tomando a Esther, se sienta con ella en la parte trasera del auto de Silverio, la despierta y todo recupera movimiento de nuevo, Silverio se sorprende al verla en la parte de atrás, —¿Cómo diablos lo hiciste?— pregunta mientras la camioneta del Jardinero se marcha lo más rápido posible.

—Luego te lo contaré, ahora sácanos de aquí.— responde —Esther está exaltada por la forma tan abrupta en la que ha despertado, —perdiste el control de la flor y vinimos a rescatarte, estuvo muy cerca la verdad— mira a Aleiza y le pregunta que hace ahí también, a lo que ella le responde —Vine porque Silverio me lo pidió, pero en cuanto estemos a salvo me marcharé.— salen de la ciudad y llegan hasta la casa en la montaña de Michelle Santos, por fin está en funcionamiento y le pidió a Silverio que trabajara con ella, a lo cual él acepto con un favor,  que Zack y Madan Sara fueran con él, — ¿Cómo lograste tener la confianza de esta mujer? ¿En qué momento lo hiciste? — pregunta Esther —Esto es algo que hablamos después del incidente, tenemos una conversación pendiente, pero es como un favor por salvar su vida, le dije a Zack que viniera aquí después de que me dijo que estabas en riesgo.— se muerde el labio y mira a su alrededor —Enserio que lo tenías todo planeado— voltea a ver a Aleiza, pero ella no está.— hicimos un trato de lealtad cuando te dije que necesitaba tu ayuda, mi deber es protegerte como me lo pediste, pero ya que no puedo protegerte de mí mismo, decidí rescatarte.—

—Entonces... ¿Ahora qué? Nos.… ¿Matamos entre nosotros? —

—No, aún no, primero necesitamos detener a nuestro amigo de la máscara roja. —

—Bien, estoy de acuerdo...quiero que sepas un par de cosas antes de continuar, no volverás a mentirme, no me preguntaras sobre ella y no me compares más nunca con tu ex, no me importa si soy su reencarnación o no, yo no soy la misma persona. —

—Está bien, tienes razón, disculpa, y otra cosa, ahora tendrás que quedarte aquí un tiempo, por protección tú sabes. —

Una chica de la servidumbre se acerca y le pide que la acompañe para mostrarle su habitación, ella asiente dejando a Silverio solo, lo mira de forma seria y molesta siguiendo a la chica, el suelta un suspiro de cansancio y luego se encuentra con Madan Sara.

—¿Todo bien? —

—Sí, eso espero ¿Y cómo estás tú y Zack? —

—Todo está bien, él está tomando una ducha, le encanta este sitio. —

—Me imaginé que así sería, quiero que mantengan vigiladas a las flores en mi ausencia, aún nos falta saber dónde está la flor del deseo. —

—Es la única que no ha dado rastros de vida por ninguna parte. —

—Ya aparecerá, siempre es la última, por alguna razón se hace de esperar. —

—El detective ya debe haber puesto tu casa patas arriba en este momento. —

—Sí, es lo más probable, gracias a tu bola de cristal hemos estado muchos pasos adelante de ellos. —

—Sí, pero recuerda que la bola no es infalible, en cualquier momento estará sobre nosotros y no podremos detenerlo. —

—Es por eso que iré a buscarlo primero, pero supongo que ya no será hoy, necesito...descansar un rato. —
Dice agotado mientras camina junto a ella hasta las habitaciones.

Guerra de flores.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora