Capítulo 16 -flor rosada-

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Alma sin voz.

–Siempre me cuestioné si la forma de pensar de mis padres era la correcta, si mi familia actuaba de forma correcta, no parecía bien que yo fuera la única que no tuviera esa peculiar sonrisa en su rostro cuando mamá o papá llegaban a casa, tal vez fue por eso, quería sentir esa sensación que veía reflejada en los rostros de los demás niños, pero supongo que olvidé mi objetivo cumpliendo el de ellos, y cuando por fin podía hacer que se sintieran orgullosos...ya no estaban para verlo. Amor, era todo lo que buscaba.—

Llueve de nuevo, pero por suerte, no es una tormenta, sino algo pasajero; el calor de una fogata es lo único que evita que ambos no se congelen en este momento, Silverio mira hacia afuera vigilando que no haya nadie cerca, o por lo menos nadie que intente matarlos, ve el rostro pensativo de Michelle y le pregunta si se encuentra bien, ella responde sin mirarlo a los ojos, —No, esto es una mierda, nunca había sucedido algo como esto, mi seguridad era perfecta, se supone que los vigilantes debían haber detectado cualquier movimiento extraño, me has arrastrado como has querido durante todo el camino, y yo me e dejado.—

—Siempre has hecho lo que quieres y tratado a la gente como quieres, no es mi culpa que yo no sea como la gente que conoces.—

—Hablas de ti como si fueras alguien diferente a los demás, como si fueras más poderoso que cualquiera.—

—Tú también lo hacías, ¿Recuerdas? En el restaurante, con lo del auto, en las pruebas de selección; siempre has tenido el control de la situación, y ahora no, solo eres una niña jugando a tener poder, ¿Cuántos años tienes? ¿28? ¿30? Eres joven,  hay mucha gente que a tu edad se creen muy viejos y sienten que la vida se les agota, otros quieren aprovecharla al cien haciendo desastre con ella, al final uno comprende que la vida por muy larga que sea,  solo la disfruta el que la siente corta y el otro no tiene tiempo para comprender esto, no vive lo suficiente para hacerlo, ninguno tiene control sobre su vida.—

—Y según tú ¿cuál soy yo?—

—Tú no eres ninguna, ambas personas viven una vida entera atrapados en algo, pero viven, tu...tu no estás viviendo, tú estás caminando por caminar.—

Se muerde el labio superior aún sin mirarlo, ¿Y tú cuál eres?—

—Yo busco encajar en cualquiera de las dos primeras, para salir de la tuya.—

—Gracias.— dice con una mirada vacía

—Dimelo cuando lo sientas en el pecho, la hipocresía es otra de esas cosa que te hacen basura.—

—Enserio eres un imbécil, no me sigas llamando basura, porque entre tú y yo, tú eres una porquería.—

—Cierto, pero yo sé lo que soy y no necesito que me lo recuerden, tú...apenas y te estás enterando.—

La conversación acaba, y Michelle se va a dormir, hace frío, pero está tan agotada que se duerme en instantes,  Silverio se queda despierto vigilando, pero el sueño logra vencerlo, un sueño llena su mente, es el cayendo de nuevo, se hunde más y más en ese lago, mucho más incluso que la última vez, no puede moverse, siente como la presión del agua llena su pecho, unas manos lo reciben en la oscura profundidad, lo abrazan y siente que la presión aumenta más todavía, sigue nadando. Susurra una voz en su oído y él se despierta al instante, la luz del sol lo ciega, pero se pasa las manos por la cara tratando de despertar, mira a su lado y ve que Michelle no está, —Demonios se largo.— se dice así mismo, cuando afuera de la cueva es recibido por un grupo de hombres armados, cinco en total, lo tienen rodeado y uno de ellos tiene a Michelle arrodillada y amarrada a su lado, —¡Infeliz suéltala!— le grita apretando los puños.

—Por fin despiertas, pensé que dejarías que nos lleváramos a tu amiga sin ningún problema.—
—¡Te dije que la sueltes!— Michelle empieza a forcejear y gritar,  pero está amordazada.

—Nos has dado muchos problemas amigo, pero tranquilo la soltaré, después de que vea cómo TE CAGAMOS A DISPAROS JAJAJAJA.—

Los ojos de Michelle se abren como platos y trata de gritar con más fuerza, Silverio no reacciona, no le dan miedo las balas, sabe que no le harán realmente nada, —Michelle de porquería a basura te voy a mostrar un secreto, pero si no lo guardas, te juro que yo te mataré.—  ella lo ve con miedo, pero asiente con la cabeza, — Y tú, agradece que no puedo ver el rostro de ninguno, se evitarán la vergüenza.—  comienzan a disparar sin parar, se lanza contra uno de ellos tacleándolo y recibe varios impactos de bala, pero no lo matan, golpea al sujeto quitándole su arma mientras los demás están consternados, les dispara a sangre fría, matándolos a todos, algunos le disparan, pero no logran darle y las pocas balas que le dan salen de su cuerpo después de unos instantes.

—¡Detente o la mataré!— gritó el hombre mientras sostiene un arma contra su cabeza jalándola por el cabello, —no sé quién diablos eres, ni de donde saliste, pero nadie se había esforzado por mi antes, nunca así, solo por eso, te mostraré mi secreto.— piensa Michelle estando el arma apuntando a su cráneo, sus ojos brillan de forma intensa y en tan solo un instante el hombre que la sostiene cae bajo su control soltando el arma.

Se quita la mordaza y con la misma arma le dice al sujeto que se suicide, éste duda un poco, pero luego jala el gatillo acabando con su vida en solo instantes,— Te lo agradecería, pero dijiste que tenía que salirme del pecho.— le dice a Silverio mientras le estira las manos para que la desate.

Guerra de flores.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora