A lo lejos, entre sus sueños, podía oír la voz de Jisung llamándolo y a Felix gritando quien sabe que. Se le estaba haciendo imposible abrir sus ojos aun cuando quería saber que sucedía con sus queridos amigos.
Felix corría de un lado a otro buscando su celular, necesitaba llamar a la ambulancia. No sabía en que momento Jeongin había comenzado a sangrar y eso le preocupaba. Jadeaba aterrado. Con mucha suerte pudo cambiar la parte baja de su pijama, en su torso solo puso un abrigo, ya que dormía con una camiseta negra.
Jisung sostenía el rostro del menor entre sus manos y repetía su nombre una y otra vez, intentando volver a la realidad. Había comenzado a llorar, su preciosa maní estaba en peligro.
Tras no recibir respuestas recurrió a darle bofetadas- sin usar excesiva fuerza, solo lo suficiente para que despertara- y le rogaba que abriera sus ojos. El bajito no aguantó mucho más y tomó su celular, busco rápido entre sus contactos el número de Minho y llamó. Al tercer tono la otra línea contesto.
-¿Si?- la voz del otro lado era ronca, posiblemente estaba durmiendo.
-¡Hyung! ¡Ayúdame, por favor!
-¿Jisung, que sucede?- su voz se alzó un poco junto a un tono preocupado.
-¡Jeongin está sangrando y no despierta!
-Intenta despertarlo, voy enseguida. Mantente tranquilo, mi Sungie.- intentó sonar lo más sereno posible para poder transmitirle tranquilidad al menor. Aun que cuando la llamada fue cortada corrió hasta la puerta, tomando de paso las llaves de su auto y poco le importo estar con su pijama y pantuflas de oso; sólo necesitaba llegar lo más pronto posible.
Jisung volvió a dar palmadas en las mejillas de Jeongin, esta vez la suerte estuvo de su lado y en la tercera palmada, el menor despertó.
Su rostro solo reflejaba confusión, pero que de un momento a otro cambio por una expresión de dolor. Arrugo la nariz y puso una mano en su vientre, sintió una punzada en la parte baja que le hizo sentarse de golpe.
No alcanzo a gemir por el dolor que provoco la punzada, porque sus ojos vieron las -antes- blancas sabanas con una gran mancha de sangre fresca. Felix corrió hasta él.
-Innie, escúchame: necesito que mantengas la calma, iremos ahora mismo al hospital y todo estará bien. -dijo con voz quebradiza e hizo que el menor pasara el brazo por su cuello, debían ponerlo de pie para llevarlo hasta la salida.
-MinJeong- pudo murmurar Jeongin.
-Ella estará bien, tranquilo.
-Mi hijita.- hablo de nuevo. Intentó levantarse, pero otra punzada lo atacó y por inercia pujó un poco.
-No empujas aún- hablo rápido Jisung y ayudo a Felix.
Jeongin prácticamente arrastraba los pies y había comenzado a llorar. Esta vez no fue por Hyunjin, si no por el horrible miedo que sentía.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.