Las flores, los mensajes de textos con más de mil palabras y las invitaciones a cenas románticas eran solo pequeña parte de lo que hacía Hyunjin para enamorar-mucho más , como si fuera posible- a Jeongin
Por más que el menor le insistía que no era necesario tanto detalle, que ya tenía más que ganado su corazón, el de tez blanca seguía
No lo estaba conquistando solo porque si, buscaría el momento perfecto para hacer a Jeongin nuevamente su esposo.
El día veinte de marzo había llegado, el reloj marcaba las siete de la mañana y en las calles se podían apreciar varios escolares corriendo de un lugar a otro. Hyunjin conducía su automóvil somnoliento, había recibido un mensaje de Jeongin bastante temprano, pidiéndole de favor que lo llevase al hospital en busca de algunos exámenes.
Por supuesto acepto inmediatamente, aún que por más que intento no pudo saber de que o de quien eran esos dichosos exámenes.
El de tez blanca se detuvo en un semáforo en rojo, dándole tiempo de contemplar un poco su entorno. Su corazón se derritió cuando vio a una nena muy chiquita, bien arreglada para ir al jardín infantil, tomada de la mano de su papá, quien por cierto también vestía un uniforme escolar.
Hyunjin suspiró, el corazón se le aceleró cuando la infante repetía una y otra vez preguntas sin sentido, siempre recalcando la palabra "papá"
Un chico tan joven siendo padre, y el...¿Que era exactamente? Un hombre que jamás pudo llegar a ser llamado así.
Los constantes toques del claxon de los coches detrás de el le hicieron despabilar.
Negó rápidamente y continuó su camino, en todo momento retumbándole en cada rincón de su cabeza la vocecita infantil repitiendo "papá"
Cuando por fin llego a su destino, bajo del auto y se aproximó a tocar la puerta del extrañamente silencioso departamento. Pronto atendieron, asomandose Jeongin con unas adorables ojeras bajo los ojos y una sonrisa provocativamente besable
Rápidamente cerró la puerta detrás de él, se acercó hasta el de tez blanca, se puso de puntillas y estiró su boca formando un pico. Hyunjin tomó el rostro ajeno entre sus manos y le plantó un casto y delicioso besito.
Entrelazaron sus dedos y caminaron de vuelta al vehículo, pero Jeongin detuvo al mayor antes de que este abriese la puerta del chofer.
-Manejaré yo...
-Yo puedo llevarte, cariño.
Jeongin negó y dio unos suaves empujoncitos en el pecho ajeno. Hyunjin no insistió y se acomodó en el lugar del copiloto, acomodó su cinturón de seguridad y contempló la amplia sonrisa del menor.
El camino que tomaron no era precisamente hacia el hospital, más bien, se dirigían al cementerio.
Hyunjin no comprendía los motivos para estar ahí, pero solo se dejo llevar. Cuando estuvieron en la entrada Jeongin le pidió que cerrase los ojos y que el lo guiaría hasta la lápida de MinJeong.
Así lo hicieron, Jeongin caminaba delante de Hyunjin con ambas manos entrelazadas. El camino se le hizo más largo, pero le gustaba, según él hacía crecer mucho más la confianza entre ellos.
Repentinamente Jeongin se detuvo y le indico que habían llegado, sintió los delgados brazos del menor rodear su cintura desde la espalda y abrió muy lentamente los ojos. Su corazón se aceleró y sus ojos se llenaron de lágrimas.
Habían globitos de diversos colores, coloridos gorritos de cartón en forma de cono y un cartel no tan grande que decía: "Feliz cumpleaños, papá"
De invitada especial estaba la ancianita acosadora de gays y su difunto esposo que tambien tenia un par de globitos adornando su lápida. Hyunjin se acercó lentamente y se agachó frente a la sepultura de su niña... Algo había llamado su atención.
A demás de estar la adorable fotografía de su princesa pegada a la roca, estaba la fotografía de un ultrasonido pero no era el de MinJeong... En la esquina de la foto se encontraba el nombre de Choi Tzuyu y la fecha que fue sacada.
-Tus hijos tenían que estar juntos para desearte feliz cumpleaños...- susurro Jeongin agachándose a su lado.
Hyunjin cubrió sus ojos con la palma de sus manos y dejó salir un par de lágrimas, no se tristeza, si no se alegría. Hipo un par de veces, ¿Como era posible que hombres como Jeongin existiesen? Lo amaba tanto.
-Feliz cumpleaños, mi amor- dijo Jeongin, ganándose un beso en la boca, siendo interrumpidos por el flash del celular de la doña junto a ellos.
La mujer cubrió su boca soltando una traviesa risita.
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-¿Qué le vas a decir a Jeongin?
-La verdad no lo sé, me va a matar de todos modos.
-Es gracioso que le tengas más miedo a él que a tus padres.
-Silencio...-rasco su cabeza demasiado nervioso. Inhaló profundo y exhaló, apoyo la cabeza en el pecho de su pareja.
-Amor, tranquilo, recuerda que estoy contigo pase lo que pase.
El menor asintió y mordió su labio inferior. En poco minutos el test casero dejo dos líneas verticales bien marcadas.
-Oh,cielos...
-Lixie, tranquilo.
-Llevamos a penas unos meses saliendo, Innie me va a matar.
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Minho se cruzó de brazos y frunció el entrecejo, acto seguido alzó su par de chanclas favoritas. Uno en buen estado y el otro con varios trozos menos.
-Hyung te juro que Bbama no quería hacerlo..- dijo Jisung abrazando al pequeño y peludo perro, como si comprendiera la situación. Movía su colita rápidamente.
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