-¿Recuerda que Jeongin Hyung le contó que perdió a su bebé?- preguntó Beomgyu.
Su madre con una mirada preocupada asintió. Por supuesto que lo hacía, incluso recordaba que la primera impresión que tuvo de él fue la de un hermoso chico con mirada rota. Claro, no olvidaría tan fácil esa manera tan triste en la que Jeongin le contó sobre su aborto "espontáneo" y aún así trataba de no quebrarse a llorar ante ella.
-Él... es esposo de Hwang Hyunjin.
Ante eso la mujer desvió la mirada, pensando, recordando al chico de tez blanca que tanto amo y cuido de su hija, recordando haberlo visto aquel día en el hospital. Ella asumió que él estaba ahí por Tzuyu, quizás aún no la podía olvidar.
Pero, ahora que Beomgyu lo mencionaba, tenía sentido que ambos chicos hubiesen llegado juntos.
Le devolvió la vista a su hijo y suspiró.
-Pobre chico- susurró.
-¿Qué?
-Ese muchacho Hyunjin...Debe ser doloroso perder por segunda vez un bebé. Su primera paternidad destruida y burlada- esas ultimas palabras fueron pronunciadas con tanto dolor, obvio, cuanto dolor debió haber sentido esa mujer de saber que su hija se provocó un aborto solamente por olvidar su propio dolor.- Por lo menos, su segunda paternidad fue acabada por la naturaleza, quizás alguna prueba del destino.
Beomgyu sintió una corriente eléctrica. Se cuestionó a sí mismo, nuevamente, si estaba bien o no contarle todo a su madre
-Sobre eso quiero hablar, mamá.
Simplemente no podía seguir callándolo, su hermana necesitaba ayuda urgente.
-Jeongin Hyung no sufrió un aborto espontáneo.
EunJi cerró los ojos y frunció el entrecejo, puso la palma de su mano frente a su hijo indicándole que se detuviera un momento. Sintió una espina en su corazón.
-No te estoy entendiendo.
-Días antes de que MinJeong falleciera, me encontré a Hyunjin discutiendo con Tzuyu, pero el se fue cuando notaron mi presencia.
¿Días antes? ¿Cuanto duró la vida de esa bebé?
-El día que la nena murió, fui a hablar con MinJeong y ella...
Cruzó miradas con su progenitora.
-Me confesó haber echado pastillas en la comida a Jeongin,- tanto a el como a su madre se le llenaron los ojos de lágrimas- Le di una bofetada, pero aún así sentí un hueco en el pecho. Se que usted siempre nos ha dicho que como hermanos debemos amarnos... Pero Justo ahora siento un rechazo tan grande por ella.
EunJi cerró sus ojos y cubrió su boca con su mano para apaciguar el llanto que quería desbordar. Sentía que otra vez estaba fallando como madre.
Le estiro los brazos a su hijo menor y lo atrajo en un cálido abrazo, en voz bajita prometió hacer algo esta vez, hace años se había dado por vencida en la lucha de llevar a su hija a un psicólogo, creyó tontamente que ella quizás lo había superado.
Amaba a Tzuyu, simplemente no permitiría que se convirtiera más en un monstruo.
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