VEINTIOCHO

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La aguda risita de niños pequeños, el canto de los pájaros y la exquisita brisa fresca era lo que a Jeongin más le gustaba del parque. Él y Hyunjin decidieron ir a uno cercano a la cafetería.

El mayor le había contado todo, desde un principio como había sido su relación con Tzuyu, hasta la última vez que la vio en el hospital. Obviamente omitió el momento en que la chica había tratado a MinJeong de moribunda cría, no quería que su esposo se exaltara o posiblemente sufriera una cólera y terminaría golpeándola.

Jeongin escuchaba todo con atención, incluso acarició las manos de Hyunjin cuando a este se le complicó contar lo sucedido con su primer bebé.

Hubo un momento en el que él menor iba a hablar pero una pequeña pelotita color rosa llegó rodando hasta chocar suavemente con sus pies. Se levantó del banco en el que estaba sentado, camino un poco hasta llegar al césped y buscó con la mirada al dueño del juguete, pero no vio nada, sino hasta que le jalaron su pantalón.

Una niña demasiado chiquita, no aparentaba más de cuatro años lo miraba hacía arriba con sus grandes ojos marrones. La infante parpadeó varias veces y extendió sus manitas para que le devolvieran su balón.

Una corriente eléctrica se paseó por todo el cuerpo de Jeongin, tardó casi diez segundos en reaccionar y sonrió con ternura, se agachó hasta quedar a la altura de la nena y le entregó su juguete.

-Con cuidado que no se te vuelva a escapar cerca de los automóviles, ¿Bien?

La Niña asintió y abrazó su juguete.

-Yuna pensó que ella quería jugar...- los ojitos de la infante se posaron en Hyunjin que seguía sentado.

Jeongin volteó su cabeza, miró a su esposo distraído y soltó una tenue risita antes de volver a hablar con la bajita.

-El es hombre, nena.

-Él no, ella- esta vez apuntó con su dedo índice, nuevamente donde estaba sentado Hyunjin.

El mayor borro su sonrisa y solo miró a la nena con cierto nerviosismo, hasta que ella se giró y corrió lo más rápido que sus pequeñas extremidades le permitieron.

Jeongin se incorporó y se abrazó a sí mismo, miró al de tez blanca por un par de segundos hasta que en su cabeza cruzó un pensamiento. ¿Y si en verdad esa pequeña había visto a una niña junto a ellos? Y si "esa" niña...¿Era MinJeong?

Sonrió y bajo la mirada al mismo tiempo que mordía sus labios.

No existen palabras que describieran lo feliz que se sentía Beomgyu al volver a sentir las caricias de su madre en su cabello, su sonrisa expresaba demasiado

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No existen palabras que describieran lo feliz que se sentía Beomgyu al volver a sentir las caricias de su madre en su cabello, su sonrisa expresaba demasiado. Y, ¿Que más daba si tenía diecisiete años? Poder acurrucarse en el pecho de la mujer que le dio la vida era mucho más importante que su edad.

Jiwoo también tenía una amplia sonrisa dibujada en sus labios, le llenó de orgullo saber que su bebé había estado junto a ella todo este tiempo.

Beomgyu le contó sobre sus nuevos amigos, recalcó que Jeongin también era uno de los que se quedaba varías horas con el durante las visitas e incluso, iba por si solo a verla. La señora Choi estaba aliviada de saber que todo este tiempo su hijo no se había quedado solo...Pero un detalle llegó rápido a su cabeza. ¿Y Tzuyu?

Como una estrella/ Hyunin Donde viven las historias. Descúbrelo ahora