Dos meses más se sumaron a la partida de MinJeong, cada día que pasaba la lucha de Jeongin consigo mismo se hacía menos pesada. Podía mirarse en el espejo sin sentirse asqueado, y hasta podía mirar un poco más de tiempo la fotografía de su niña.
Si habían días en los que lloraba e incluso podía desvelarse abrazando el único mameluco que pudo comprar para su princesa. Siempre dolería.
Nayeon se había vuelto bastante cercana a él, a veces llegaba de visita sin previo aviso y lo consentía llevándole algunos chocolates, aunque eso lo hacía con la intención que aumentará un poquito más su peso. Cada vez que se despedía de él con algún abrazo podía sentirlo demasiado delgado.
Después de todo ese tiempo, Jeongin por fin había tomado la decisión de ir a visitar la tumba de MinJeong.
Estaba nervioso, tenía miedo de derrumbarse y no poder controlar su tristeza. Le había dicho a sus amigos que iría sólo, y ahora se sentía con el inmenso dolor de no tener a alguien a quien abrazar cuando rompa en llanto.
Porque eso si, sabía que lloraría y muchísimo. La única vez que estuvo ahí fue para la sepultura de su niña y será para siempre un amargo recuerdo, aquel día llegó a pensar que moriría por tanto dolor.
Ya casi eran las dos de la tarde y hacía bastante frío, como si fuesen las ocho de la noche. Jeongin se había acomodado un abrigo largo, cubría casi hasta sus rodillas. Una incómoda sensación se apoderó de él cuando llegó a ese lugar, por un momento pensó en echarse a correr por el temor de volver a caer en la culpa y en el intenso dolor.
Respiro profundo y busco la lápida de su niña , no recordaba exactamente el lugar. Cuando por fin la encontró sintió una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo.
Pasó saliva y se agachó un poco para poder besar la fría roca donde estaba escrito el nombre de Hwang MinJeong. Dejo el ramo de lirios bien acomodado y se sentó en el suelo, Justo enfrente.
Relamió sus labios y esbozó una tenue sonrisa, aún cuando sus ojos comenzaban a volverse vidriosas.
-Hola,mi amor...- Pausó un momento para no titubear y continuó- Papi Innie siente mucho no haber venido antes, pero ¿sabes algo, pequeña? Incluso ahora sigue doliendo mucho tu partida. Desde que supe de tu existencia me forjé una ilusión, todos los días pensaba cómo serías físicamente e incluso algo tan insignificante como cuál sería tu comida favorita. A veces sueño que estas conmigo, que corres a mis brazos y besas mis mejillas; pero de la nada comienzas a alejarte y no vuelves más...
Hipo y cubrió su boca con sus manitas, ya había comenzado a llorar.
-Te amo tanto, preciosa- sollozó.
Se abrazó a sí mismo y liberó su más desgarrador llanto, Nayeon antes le había dicho que eso estaba bien, que podría a ayudarle en su desahogo.
Sin embargo, algo le faltaba...pensó qué tal vez, después de todo si tendría que haber sido acompañado por Jisung o Felix, para poder recibir un reconfortante abrazo.
-Lo hiciste muy bien.
Hablo una voz femenina detrás de él, volteo rápidamente y abrió sus llorosos ojos con sorpresa después de ver a esa chica parada ahí.
Ni siquiera la había escuchado cuando llegó, pero no pudo evitar lanzarse a sus brazos. No esperaba su presencia, pero la agradecía infinitamente.
-Mamá...
La mujer seguía de pie inhaló profundo y beso muchas veces la coronilla de su adorado hijo, quien estaba de rodillas, aferrado a su cintura, llorando como un niño.
ESTÁS LEYENDO
Como una estrella/ Hyunin
Fanfiction𝙷𝚢𝚞𝚗𝙸𝚗 /𝙻𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚌𝚘𝚖𝚎𝚗𝚣𝚘́ 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚞𝚗𝚊𝚜 𝚒𝚗𝚘𝚏𝚎𝚗𝚜𝚒𝚟𝚊𝚜 𝚟𝚊𝚌𝚊𝚌𝚒𝚘𝚗𝚎𝚜 𝚎𝚗 𝚕𝚊𝚜 𝚅𝚎𝚐𝚊𝚜, 𝚝𝚎́𝚛𝚖𝚒𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚗 𝚞𝚗 𝚖𝚊𝚝𝚛𝚒𝚖𝚘𝚗𝚒𝚘 𝚎𝚗 𝚖𝚎𝚍𝚒𝚘 𝚍𝚎 𝚞𝚗𝚊 𝚋𝚘𝚛𝚛𝚊𝚌𝚑𝚎𝚛𝚊 𝚢 𝚊𝚍𝚎𝚖𝚊́𝚜, 𝚞𝚗...
