Veintitrés

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El agua de la ducha estaba tibia, eran casi las siete de la mañana y Jeongin hacía un suave masaje en sus cabellos.

Estaba serio, su mirada rota, igual - o más- que las semanas anteriores.

Había tenido un sueño. Uno muy feliz y doloroso a su vez. Su niña le sonreía, hacía muecas y extendía sus bracitos hasta él para que la cargase, pero Justo cuando Jeongin corría para tomar al pequeño amor de su vida... despertó.

En su sueño era feliz. MinJeong era hermosa, de tez blanquita y había heredado su sonrisa. Pero en su realidad el dolor que sentía no se quitaba con nada.

Tomó el jabón luego de soltar un pesado suspiró con mucho cuidado lo paseo por su cuello, brazos, pecho y se detuvo en su vientre. Toco el espacio de su cuerpo que antes fue el refugio de su nena, deslizó su dedo por una diminuta estría y mordió su labio inferior.

Se sintió asqueado de sí mismo. Sintió que su cuerpo no fue suficiente como para cuidar de MinJeong.

-Mi Vida...-susurró acariciando su vientre vacío- perdóname.

Sus lagrimas se mezclaron con el agua que seguía cayendo sobre su cabeza, frunció el entrecejo y apretó con fuerza sus dientes, tanto que incluso las venas de su rostro se hicieron visibles. Salió rápido de la ducha y sus ojos se encontraron con su reflejo, en el espejo de cuerpo entero

Su apariencia lo asqueó aún más. Sus ojos estaban hinchados, sus labios partidos y unas ojeras imposibles de disimular. Su estómago se veía muy levemente abultado.

Empuñó sus manitas y golpeó su propio vientre, se escupió mil insultos hacía su persona y se culpó por ser tan débil. Lloro y grito lo injusta que era la vida por haberse llevado a una nena que ni siquiera pudo conocer la luz del día.

Su escándalo alertó a los chicos mayores. Felix fue el primero en entrar, encontrándose al menor completamente desnudó y golpeándose una, y otra vez en su cuerpo. Cogió una toalla y envolvió al delgado muchacho en ella, lo abrazó con fuerza, sin importarle que su ropa se estuviese mojando.

Jisung apareció en el baño con una expresión preocupad, sus ojos estaban hinchados por haber estado dormido minutos antes. Se unió al abrazo y le susurró a Jeongin que todo estaría bien, le pidió que se mantuviera firme... Ya Que maní siempre estaría con él.

Jeongin tenía sus ojitos hinchados, era una clara evidencia del llanto de esa mañana

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Jeongin tenía sus ojitos hinchados, era una clara evidencia del llanto de esa mañana. Su esposo lo notó pero no dijo nada, no era necesario sabía de sobras que estaba destrozando al más joven.

No le dirigió la palabra, estaba serio y miraba cada rincón de la pequeña oficina de doctor Jackson, quien había salido un momento para buscar los resultados.

Hyunjin mordió su labio inferior, no es como si tuviera mucho que decir después de todo.

El incómodo ambiente se mantuvo por diez minutos, hasta que el médico entró con dos sobres grandes, un blanco y el otro rosita.

Como una estrella/ Hyunin Donde viven las historias. Descúbrelo ahora