Sus citas habían aumentado mucho, cada vez que tenía algún antojo, era consentido por Hyunjin. Precisamente en ese momento recién habían acabado su comida y ahora daban vueltas por el centro comercial, buscando ropa maternal. La vez anterior solo compraron unas cuentas, pero vamos, Yang Jeongin por lo menos necesitaba un atuendo diferente para cada día de la semana.
Y, aprovechando que su esposo ya no tenía que volver al trabajo, decidieron ir juntos. La gente volteaba a verlos, quizás porque ambos estaban bastantes guapos o por la pancita ya crecida de Jeongin,y quizás, solo quizás, porque ambos se veían bastante bien juntos.
Entraron a varias tiendas, las vendedoras corrían a atender al chico embarazado y le mostraban sus más recientes diseños, y más de una le coqueteó. Incluso una aprovechó la ausencia de Jeongin para coquetear con Hyunjin.
No todos los días se ven semejantes hombres entrar a una tienda.
La última tienda a la que entraron era bastante grande, tenía varios pasillos, los estantes estaban repletos con ropa maternal y en otros, ropita de bebé.
Jeongin le enseñaba la ropa a su esposo para recibir el visto bueno, no es que quisiera verse guapo para él, pero es importante tener una segunda opinión. De tanto caminar, no notaron que llegaron al área de ropa infantil.
Había mamelucos, calcetines, guantes, gorritos y vestidos, todo en miniatura. Innie tomo un pequeño mameluco, era rojo con puntos negros y en la parte baja, verde con líneas negras, al igual que el gorrito que venía incluido.
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Su corazón se aceleró y sonrió enternecido, imagino a su hija con ese atuendo y se lo enseño a Hyunjin.
-Mira, Hyung...- dijo emocionado, ganándose una risita por parte de su esposo- ¿Te imaginas a nuestra bebé con esto? ¡Se vería preciosa!
-¿Preciosa?- preguntó aún con una sonrisa
Pese a que Minho ya le había dicho el sexo de su bebé, quería oírlo de Jeongin.
-Si- con su dedo índice tocó su vientre-, aquí está creciendo una preciosa nena, Justo como tú querías, Hyung...
Hyunjin estiro su mano, algo nervioso, y acarició el vientre abultado de su esposo. Innie se sintió morir y aún más cuando recibió un piquito en su frente. El de tez blanca dio una caricia más al refugio de su hija y quito su mano.
-Ten cuidado, hoy pateó muy fuerte. Es agresiva.
Advirtió Jeongin.
Aún tenía el mameluco entre sus manos y volvió a contemplarlo. La imagen en su cabeza de su nena con esa ropita lo estaba derritiendo, imagino las gorditas extremidades que tendría. Sería una niña redonda, como una sandía. A demás, al momento de nacer no tendría tanto pelito, así que ese gorrito también se le vería adorable.