Capítulo 11

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La presencia la ex de Alexander...

¿O esposa?

No sabía como debía llamarla, ya que aún no estaban divorciados.

Pero era un castigo, tanto para Tony cómo para Sandra lidiar con ella, los tenía de mal humor, se notaba que no la soportaban ni un poquito y tener que estar a su servicio debía ser tortuoso.

Tony me había contado que ella y el personal de trabajo se iban a quedar aquí para trabajar en el despacho toda la noche, ya que la reunión de mañana era muy importante.

Me lo tomé muy en cuenta ya que Tony es un hombre muy discreto, de hecho nunca me a contado nada sobre Alexander.

A sido Sandra quien cada momento que puede habla de él con un amor interminable.

Así que decidí quedarme en mi habitación como se me había pedido, ya que Nathalia no podía saber que vivía aquí y menos si iría con ellos a ese viaje de negocios.

Todo esto era nuevo, nunca había viajado fuera, le tenía pánico a las alturas y el solo hecho de pensar en que subiría a un avión me tenía más nerviosa todavía.

La voz de Nathalia se escuchó por el pasillo así que corrí hacia ella y le puse  seguro a la puerta y como si necesitara más que eso moví uno de los muebles más grandes con cuidado, hasta dejarlo pegado a la puerta.

No quería que es escuchara en la planta baja.

Mire el reloj y marcaban las 11:30 así que me fui a la cama, mañana debía levantarme temprano.

Sin embargo se me hizo imposible pegar un ojo, estaba acostada boca arriba, me removía en la cama una y otra vez, supongo que son los nervios por el viaje de mañana, así que suspiré levantándome de la cama para tomar un libro de la pequeña estantería de libros, para entretenerme hasta que pudiese dormir.

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No había conseguido conciliar el sueño, me pasé toda la noche frente al libro que me hechizó y no me pude despegar hasta que el sol empezó a asomarse.

Eso me hizo caer en cuenta de que había llegado el día y eso me colocó más nerviosa que nunca.

A parte de que no dormí nada no me sentía cansada, pero estaba segura que tenía unas grandes ojeras.

— Jess — La voz de Mariana llama mi atención y enseguida me levanto de la cama y pongo el mueble en su lugar para abrir la puerta y verla entrar como un rayo.

Tiene el cabello mojado y viste un camisón de tela esponjosa junto a unas pantuflas, en una mano tiene un sin número de perchas con conjuntos y ej la otra cajas de calzados

— Buenos días bella murciélaga, se nota que no has dormido una coña.

Me dejo caer en la cama sonriéndole. — No tienes idea.

— Estamos iguales amiga, aquí — Señala los conjuntos, — Están algunos de los atuendos que vas a medirte para comprobar cual te queda mejor, mi estilista llegará en unos minutos así que a meterse al baño porque es muy exigente con el tiempo, tenemos que estar listas a las nueve y ya son las siete y media.

— Si mamá ya voy.

Ella me golpea con una almohada mientras yo le saco la lengua.

— Muy madura.

Mariana me a ayudado con todo desde que acepté la propuesta de Óscar, tanto en el lenguaje corporal, usar sapatillas altas y a tener como dice ella "presencia" tiene una bonita relación con Alexander al igual que Óscar.

"Huellas De Amor"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora