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Capítulo 35

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★Alexander Grey★


Óscar lleva media hora con el mismo tema.

— Estás enamorado Bro, ya acéptalo. — Vuelve a atacar. — Cada vez que te pones a la defensiva, es cuando siempre tengo razón.

Lo ignoro, porque cuando se pone en plan "A chingarle la vida a Alex" no hay quien lo detenga. — Si, ahora no vas a decir nada.

— Óscar déjalo ¿Vale?

— Me fastidia que no seas honesto conmigo, brother vamos a una misión suicida ¿Sabías? Suéltalo todo, no sabemos todavía si volverás.

Óscar se recuesta del asiento con los brazos cruzados. Parece un niño al que le negaron un dulce. Pero tiene razón, de hecho toda la razón.

— De acuerdo, ¿Cuando te diste cuenta que estaba interesado en ella?

— Cuando llegué ese fin de semana a Madrid, me di cuenta enseguida cuando bailaste con ella, en como la mirabas, como si ella fuera lo único importante en el mundo. — Suspira. — La miras con los mismos ojos con los que yo veo a Mariana cada vez que la veo.

— Es imposible no sentirse atraído por ella Óscar. — Admito, Óscar me mira con una cara de entusiasmo increíble. — No lo se, es como un imán, ella es tan transparente que puede ver a a través de mí, de ti, de todos. Es tan locamente... Autentica, que aún no me puedo creer que sea una chica tan sencilla. Es de esas personas que sabes que no te la encontrarás dos veces en la vida.

Óscar sonríe consciente de que no hay nada más que decir, mientras estaciono en el lugar dónde el tiene que bajarse para seguir yo el camino indicado por Ross.

— Tengo que bajarme. — Admite nervioso.

Respiro hondo.

— Si.

— Alex. — Lo miro mientras él se quita el cinturón. — Ve y romperle la madre, yo también lo haría si hubiera sido Mariana.

— Y tu encárgate de traer a mi chica con vida.

Óscar da una cabezada con seriedad.
Chocamos puño y se baja del auto uniéndose con el equipo de seguridad.

Ya estaba en el lugar acordado por Ross.

Detesto hacer lo que me digan, es algo que no tolero, pero es necesario para hacerle creer al enemigo que va ganando cuando en realidad es un engaño.

Sabía que no pasaría mucho tiempo para que me interceptara el vehículo de ese imbécil, así que activé el rastreador que está en mis lentes de contacto.

Me termino de preparar y enseguida mi celular suena.

— Muy bien Grey, justo a tiempo. — Su voz sale alegre. Como si se estuviera burlando.

— Ve al punto, detesto las niñadas.

El se ríe . — Baja del auto mis hombres te esperan.

Cuelgo la llamada y salgo del auto donde un grupo de cinco hombres me esperan.

Todos con armas y asustados.

Yo asusto más que estos cinco juntos.

Camino hacia el auto mientras todos retroceden apuntándome.

— Señor ya llegó el hombre. — Avisa un moreno alto con tatuajes hasta en la respiración.

— Primera regla, — Levanto la voz porque se que me escucha. — Yo conduzco, segunda, no me pueden tapar la cara y tercera, todos con sus armas en el maletero.— Ordeno.

"Huellas De Amor"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora