Capítulo 22

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El día tan esperado está a tan solo horas de llegar, Alex y yo habíamos regresado tarde de la empresa, y estábamos demasiado agotados como para pensar en levantarnos temprano.

Sin embargo por alguna razón no podíamos dormir. Estamos justo ahora sentados en el balcón del pasillo donde a él le gusta estar.

— Mañana regresan los chicos. — Avisa con los ojos cerrados.

— Los extraño.

— Yo tambien los extraño, sin ellos la casa es silenciosa, ambos somos de pocas palabras.

Yo sonrío dándole la razón aunque no me ve.

— Alex.

— Mm

— Tengo hambre.

Alex abre los ojos, me me mira y sonríe.

— Eres insaciable Jess. — Mira si reloj. — Son más de las doce deberías estar durmiendo y no aquí conmigo.

— ¿Que pasa con estas horas? ¿Que acaso te conviertes en hombre lobo y sales a cazar humanos? — Pregunto con burla.

Alexander aplana sus labios para luego sonreír negando como si no tuviera remedio.

— Creeme no quisieras averiguarlo, aunque con lo curiosa que eres no me sorprendería.

Yo me río dándole con un cojín.

— Tampoco tengo sueño y no se si a lo que comimos tu le llamas cena, porque a mí no me hizo más que engañar mi estómago. — Le saco la lengua y me levanto.

— Hey, no critiques que mucho que lo disfrutaste. — Afirma aún sonriendo.

— Es que estuvo bueno pero no me sació, — Hago pucheros. — Ándale no me dejes morir de hambre.

Alex se me queda viendo por unos segundos aún con la sonrisa en sus labios y luego me toma de la mano y me dirige a la cocina.

No puedo quitar la vista de él mientras prepara algo de comer, su cabello está un poco desordenado en un intento de amarrarlo y fuera del traje empresarial que siempre usa, el pijama le queda muy bien, al igual que el delantal. Sus facciones lucen completamente relajadas y eso me da a entender que disfruta de mi compañía.

— El Alexander Grey que tenemos ahora, sonríe.

Una sonrisa se me escapa al recordar las palabras de Nadia.

— ¿De que te ríes?

Levanto mi vista para verlo mirándome divertido, pasa los sándwiches para que los ponga del otro lado de la meseta donde estoy sentada y el se encamina.

— Nada, solo pensando en que te eh enseñado a sonreír, Alexander Grey.

Pongo mi mejor sonrisa de suficiencia y el suelta una risa socorrona acercándose a los taburetes, pero no se sienta sino que gira mi taburete y se apoya en el mismo a pocos centímetros de mi.

Su aliento choca contra el mío de lo cerca que estamos y mi corazón empieza a hacer de las suyas.

Joder, tengo que alejarme de él sino no podré escapar tan fácil de lo que siento.

Cierro mis ojos sin saber que hacer.

— Estoy loco por borrar esa sonrisita de suficiencia que tienes en esa boca tan sexy.

Abro mis ojos sorprendida encontrándome con los suyos ahora más oscuros y lujuriosos.

¿Borrar mi sonrisa? Ja, no lo creo.

"Huellas De Amor"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora