El día tan esperado está a tan solo horas de llegar, Alex y yo habíamos regresado tarde de la empresa, y estábamos demasiado agotados como para pensar en levantarnos temprano.
Sin embargo por alguna razón no podíamos dormir. Estamos justo ahora sentados en el balcón del pasillo donde a él le gusta estar.
— Mañana regresan los chicos. — Avisa con los ojos cerrados.
— Los extraño.
— Yo tambien los extraño, sin ellos la casa es silenciosa, ambos somos de pocas palabras.
Yo sonrío dándole la razón aunque no me ve.
— Alex.
— Mm
— Tengo hambre.
Alex abre los ojos, me me mira y sonríe.
— Eres insaciable Jess. — Mira si reloj. — Son más de las doce deberías estar durmiendo y no aquí conmigo.
— ¿Que pasa con estas horas? ¿Que acaso te conviertes en hombre lobo y sales a cazar humanos? — Pregunto con burla.
Alexander aplana sus labios para luego sonreír negando como si no tuviera remedio.
— Creeme no quisieras averiguarlo, aunque con lo curiosa que eres no me sorprendería.
Yo me río dándole con un cojín.
— Tampoco tengo sueño y no se si a lo que comimos tu le llamas cena, porque a mí no me hizo más que engañar mi estómago. — Le saco la lengua y me levanto.
— Hey, no critiques que mucho que lo disfrutaste. — Afirma aún sonriendo.
— Es que estuvo bueno pero no me sació, — Hago pucheros. — Ándale no me dejes morir de hambre.
Alex se me queda viendo por unos segundos aún con la sonrisa en sus labios y luego me toma de la mano y me dirige a la cocina.
No puedo quitar la vista de él mientras prepara algo de comer, su cabello está un poco desordenado en un intento de amarrarlo y fuera del traje empresarial que siempre usa, el pijama le queda muy bien, al igual que el delantal. Sus facciones lucen completamente relajadas y eso me da a entender que disfruta de mi compañía.
— El Alexander Grey que tenemos ahora, sonríe.
Una sonrisa se me escapa al recordar las palabras de Nadia.
— ¿De que te ríes?
Levanto mi vista para verlo mirándome divertido, pasa los sándwiches para que los ponga del otro lado de la meseta donde estoy sentada y el se encamina.
— Nada, solo pensando en que te eh enseñado a sonreír, Alexander Grey.
Pongo mi mejor sonrisa de suficiencia y el suelta una risa socorrona acercándose a los taburetes, pero no se sienta sino que gira mi taburete y se apoya en el mismo a pocos centímetros de mi.
Su aliento choca contra el mío de lo cerca que estamos y mi corazón empieza a hacer de las suyas.
Joder, tengo que alejarme de él sino no podré escapar tan fácil de lo que siento.
Cierro mis ojos sin saber que hacer.
— Estoy loco por borrar esa sonrisita de suficiencia que tienes en esa boca tan sexy.
Abro mis ojos sorprendida encontrándome con los suyos ahora más oscuros y lujuriosos.
¿Borrar mi sonrisa? Ja, no lo creo.
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"Huellas De Amor"
RomanceÉl es un hombre poderoso, frío, implacable y temido, capaz de destruir a su paso todo con su aura y su carácter. Ella es un desastre muy bien ordenado que se encontrará con el peor orden de su vida _ ¿Que haces? Dejo un dibujo en el vidrio empañad...
