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Capítulo 3

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Habíamos llegado a la pizzería, Alexander se encargó de que no se llevarán presa a Sheila por desacato, así que ahora, estábamos en la pizzería con él.

Sheila estaba muy entretenida charlando con Nico, estaba muy animada, después de todo lo ocurrido es un milagro.

— Debo admitir que me sorprendiste. — Admite en voz baja.

— ¿Don egocéntrico admitiendo algo? — Comento con burla e incredulidad fingida.

— Puedo admitir muchas cosas Jess, pero te asustarías. — Añade mirándome fijamente a los ojos.

Desvío mi mirada y sonrío, este chico tiene un misterio que me atrapa.

— Bueno chicos nosotros nos vamos ya, está un poco tarde. — Avisa Nico mirando a Sheila con una sonrisa.

Estos dos...

— Los llevo. — Invita Alexander levantándose.

Ya en el auto, Nico y Sheila no han dejado de hablar y reírse, presiento que estos dos se tienen algo entre manos.

El camino fue animado, seguido de lo chistes de Nico y nuestras carcajadas, el único serio era Alexander quien parecía divertido pero la emoción no llegaba a su expresión.

Me inclino en el asiento y dibujo una carita con una sonrisa y la señalo. Alex me mira y niega con la cabeza.

— Es acá Alex, — Avisa Nico dándole una palmada en el hombro. — Gracias por todo Jessy.

— Cuídala.

Ambos me sonríen y salen del auto, Alex permanece ahí, hasta que entran a casa.

— ¿A donde te llevo a ti? — Inquiere alejándose de la casa de los chicos.

— Pensión Sol Ana.

Alexander Grey★

Enciendo la calefacción del vehículo, ya que el frío es aterrador afuera y el auto está un poco frío. Miro mi celular y tengo más de treinta llamadas perdidas, había olvidado mi vida por un largo rato.

Me detengo frente a la pensión, que de hecho esta a oscuras.

— Jess ya llegamos, — Aviso volviendo mi mirada hacia ella, pero para mí sorpresa Jess ni se mueve.

Se había quedado dormida.

Me quedo viéndola por uno minutos, es una chica muy hermosa, su piel luce delicada, aunque con algunas cicatrices supongo que de su infancia, su piel blanca hace un buen juego con el color de su cabello y el color azulado de sus ojos, incluso ese cabello largo y castaño le queda increíble.

Alejo mis ojos de ella y pongo el pie en el acelerador, saliendo lejos de allí, Jessy ni siquiera había pisado la puerta de esa pensión, tenía su mochila puesta, así que era más que claro que no quería estar ahí.

Tomé la dirección hacia el departamento, pero antes de llegar tenía que hacer algo, así que marco desde el auto el número de uno de mis seguridad más confiable y eficiente.

— Señor Grey — Afirma Tony, uno de mis seguridad, desde el celular.

— Iré con compañía al hotel, ya sabes que hacer.

— Por supuesto señor, acá lo espero.

Cuelgo la llamada y continúo hasta llegar frente al hotel, como era de esperarse, estaba Tony esperando.

— Bienvenido señor. — Saluda con cortesía.

Me bajo del auto y le tiro la llave, la cual Tony atrapa.

"Huellas De Amor"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora