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Capítulo 36

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Óscar Woodall

Este mundo se está yendo cada día más a la verga.

La tensión que se mueve en la mansión es al nivel superior, nunca nos había pasado algo así, que irrumpieran en nuestras casas, rodeados de narcos, secuestros y muertes.

Siempre eh detestado los finales terroríficos, y este me asusta.

Hace una hora que Alex siguió la ruta marcada por ese tal Marcelo. Víctor y Andrew están de lo más relajados charlando mientras nosotros nos morimos de la preocupación.

Mi teléfono suena y lo tomo enseguida escuchando la voz del señor Thompson.

— Hijo, supe lo que pasó con Jessy, Cristian me contó hace un momento, ¿Que han conseguido?

— Tenemos todo controlado señor Thompson, Cristian viene en camino y el FBI junto a la SA están informados de todo. Tenemos un rastreador en el ojo derecho de Alex y en el collar de Jessy. También tenemos a Danilo un buen amigo que conocimos en el gueto y también está Steven del FBI.

— Les enviaré unas ayuditas aéreas por si la necesitan. — Su voz suena calmada pero quien lo conoce sabe que mejor es tenerle miedo cuando anda tranquilo. — Estaré pendiente de cualquier novedad.

Cuelgo la llamada y me dirijo hacia la terraza donde están nuestros aliados.

— Mi hermano chingón. — Saluda Danilo caminando hacia mi. — ¿Como se llama ese pinche imbécil de la fregada que se metió con mi león?

— Quiero datos, datos familiares, amigos, enemigos, sobre todo enemigos. — Enumera Tiago entrando a la terraza. — Porque quiero reventarle el culo a quien se metió con vosotros.

Estrecho manos con Danilo y me acerco a Tiago abrazándolo fuerte, Tiago me devuelve el abrazo.

— Hermano, por fin pudiste venir.

— Bienvenido cabrón al fin eres libre. — Lo saluda Danilo.

— Por fin libre hermano— Confiesa. — Ahora responde ¿Quienes mierda son y que quieren?
.
Tiago es nuestro mejor amigo, es como nuestro hermano, Alex, Danilo, él y yo éramos inseparable, pertenecíamos al gueto, un grupo que se creó con los muchachos del bajo mundo con quienes teníamos prohibido juntarnos, desde que cumplimos los quince, la adolescencia rebelde le dicen.

Nos metimos en muchas broncas y en una de esas caímos en prisión. A Alex y a mí nos sacó Cristopher, a Tiago su familia y después de ello nos fueron separando, hasta que se fue a los EE.UU.

Esta es la tercera vez que nos vemos después de ello.

— Se llama Marcelo Ross. — Comienzo. — Es un narco con el que Cristopher hizo negocios hace un tiempo atrás. El señor Grey estaba pasando por una situación financiera difícil, así que en un viaje de negocios lo conoció. Este hizo un trato con Christopher con la condición de que él le devolvía la estabilidad a la empresa y a cambio Cristopher debía lavar dinero para el.

— Al menos sabe hacer negocios el pinche bastardo. — Comenta pensativo. — Supongo que ahora quiere volver a la chamba y Alex no quiere.

— Supe de ese negocio, por eso mi padre se alejó aún más de su familia. — Comenta Tiago.

— A la puta madre, y los huevones estos ¿Están de maricas o que? ¿Como se les metió a la misma casa y nadie se dió cuenta? — Alza la voz.

"Huellas De Amor"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora