Capítulo 29

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★Jessy★

Su cercanía ya no se sentía como antes, ahora cada vez que nos quedábamos solos ese ambiente tentador y la tensión en cada movimiento se podía sentir.

Por unos minutos solo somos él y yo, ambos con la mirada fija en el otro, nada más existe, nada importa, solo nosotros y sentir sus ojos sobre mi me empezaba a acelerar los latidos del corazón.

Joder, no se en que momento pasamos de amigos a esto que no se ni qué es, pero lo que veo en sus ojos no es necesariamente una mirada de amistad y no creo que en la mía exista ya esa alternativa.

Me giro por completo hacia él y entonces dió un paso y luego otro, su mano subió de mi mano hacia mi brazo como una caricia, sin quitar sus ojos de los míos y poco a poco quedamos a milímetros, con solo un leve movimiento nuestros labios podrían rozarse.

La poca distancia me permitía sentir su exquisito perfume, ocasionando que soltara un suspiro que traté de cortar al instante.

Alex suelta aire por la nariz no se si tratando de reunir fuerzas, o controlando su impulso pero levantó su mano y acarició mi mejilla.

Y entonces la puerta principal se abrió de repente y yo me alejé rápidamente tomando de nuevo el espacio que había entre nosotros.

Traté de parecer lo más tranquila posible, y ni siquiera me giré a ver su reacción, aún tenía nervios y mi corazón seguía latiendo igual de rápido.

— Mis chiquillos. — Saluda Sandra acercándose a ambos, al primero en abrazar fue a Alex, y cuando posó su cabeza encima de la de Sandra volvimos a conectar y sentí ese cosquilleo en el estómago.

— Que bueno que llegaste rápido Nana, extrañaba tus abrazos. — Esa confesión me hizo sonreír, me pareció muy tierno.

— Yo también extrañaba tus cambios de humor hijo mío. — Se separó de el y se giró hacia mi.

Abrí mis brazos hacia ella con una sonrisa y me abrazo como si tuviera un año sin verme y a decir verdad la extrañaba de la misma manera.

— Te extrañamos Sandra. — Ambos completamos la frase al mismo tiempo y una sonrisa se me escapó.

— Yo también los extrañé mucho, pensé que me habían abandonado y se habían olvidado de mi. — Se quejó secando una falsa lágrima.

Ambos nos reímos.

— Sandra, — Ella me mira atenta mientras pongo mi mejor cara de ternura. — Tengo hambre extraño tu comida ¿Me cocinas algo? Ándale.

Lo dije tan rápido que dudé por un segundo que me haya entendido y cuando sonrió y asintió rápidamente supe que si.

— Claro que si princesita, te haré unas pastas exquisitas como te gustan.

Yo sonrío ampliamente y la sigo a la cocina para verla preparando todo mientras charlamos, como siempre lo hacíamos antes del viaje a Londres.

— ¿Y cómo les fue mi niña? — Su pregunta no me sorprendió, con Sandra hablaba de todo sin ningún problema.

Yo suspiré de cansancio. — Lo único bonito fue la nieve. — Afirmé, — Londres es...

— Muy abrumador y revelador. — Concluyó la oración.

— Si, es cansino, la prensa, la gente, todo fue fuera de mis expectativas, — Añadí recostada de la isla de la cocina.

— Solo fui dos veces con los chicos y a decir verdad tampoco me gustó. — Se quejó. — Y... ¿Alex cómo se comportó? — Sandra levantó una ceja y puso una expresión de: "si me mientes te doy con el cucharón".

"Huellas De Amor"Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora