Mis piernas cuelgan de la silla, el hermano pequeño de Ball está sentado frente a mi comiéndose unos chuches de fresa. Me mira de reojo de vez en cuando mientras mis padres conversan a unos metros.
Veo al padre de Ball charlar con el médico que le ha atendido las heridas. La policía también ha venido y aprieto muchos los dientes, espero no haber matado a Hamil o eso me dará muchos problemas.
Exhalo haciendo una mueca, viendo a mi diminuta falda que apenas me cubre los muslos. Aprieto los labios tratando de bajarme la camiseta para taparme el ombligo, pero no me sirve de nada.
Si la jalo más, van a verse mis tetas y con la prisa me he olvidado el sostén y he elegido esta ropa tan corta.
Recuesto la nuca en la silla tapándome los muslos con un cojín. Veo a los oficiales salir de la habitación de Ball, yo ya declaré y seguro a él le andaban preguntando.
Mis padres y el padre de Ball se acercan a los oficiales, conversan y me ven de reojo, pero solo estrechan manos y ellos hombres uniformados se retiran sin decir nada más.
—¿Familiares del joven Baker Thompson?
Ignoro el llamado viendo a un lado, el padre de Ball se acerca a hablar con la enfermera que acaba de llamar e ingresa a la habitación del tal Baker que es...la misma habitación de Ball.
Alzo la cabeza de inmediato ¿Baker Thompson? Baker Thompson...yo lo conozco, fue un alumno de intercambio cuando íbamos en tercer grado. No hablaba mucho y solo se quedó un par de días.
Que extraño, debe tener de compañero a Ball, pero es muy raro, mi padre pidió una habitación privada para Ball.
—Él no te lo dijo ¿o sí?
La vocecita del hermano de Ball me hace mirarlo, asombrada. Ball dijo que tenía como seis años...creo.
—¿Decirme que?
—Que su verdadero nombre es Baker —contesta sin mirarme, juega con un juguete chino de esos raros que solo usan los inteligentes —. Le gusta que le digan Ball porque aprendió a hablar español y le gusta como suena Ballena, así que adoptó ese apodo. Su madre le puso Baker, por eso detesta que lo llamen así, dice que no tiene un negocio de panes como para llamarse así.
Casi esbozo una sonrisa, siempre tiene nombres extraños. Con razón no quiso decirme su verdadero nombre, además, Ball suena mejor en muchos aspectos, la gente no pregunta demasiado.
—Habla mucho de ti —murmura alzando los hombros, se concentra mucho en lo suyo. Siento mi cara arder—. Pensé que eras más bonita, solo está enamorado, idiota que es.
Abro los ojos, ¿es normal que un niño de seis años hable de ese modo?
—Uhm...okay —me levanto intentando sonreírle un poco.
Salgo de la silla directo hacia la recepción. Mis padres se me acercan y veo al padre de Ball salir de la habitación.
—¿Como está? —pregunta mamá con los brazos cruzados y una sonrisa tranquilizadora.
—Quiere...—el padre de Ball me mira apuntándome con sus dedos —, verte a ti, sí. Puedes pasar.
Le echo una ojeada a mis padres y me apresuro a pasar a la habitación de Ball. Lo encuentro recostado, luchando por buscar el botón que abre las cortinas, tiene heridas en la cara, rasguños y moretones en la mejilla y el pómulo. También tiene un parche en el puente de la nariz, pero no está rota y todo su abdomen está envuelto en vendaje.
—Ugh, odio esto...
Suelto una risita y levanta la mirada, al verme, relaja su expresión y deja caer el brazo. Rápidamente le abro las cortinas y agradece sentándose un poco.
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THE WHALE BOY
Novela JuvenilElaine De Ferreiro, la prometedora hija del mejor diseñador de Europa, se ha vuelto una burla para todo ciudadano, incluyéndose ella misma, incapaz de ir al océano y dejar esa fosa donde el alcohol, las fiestas y los recuerdos la llenan del mismo ar...
